Con un descenso de la tasa de desempleo hasta el 7% y tras haber superado la barrera del millón de cotizantes, podemos decir que Euskadi va bien, que la Economía resiste. Pero no es suficiente, no podemos caer en la autocomplacencia porque también es evidente que hemos perdido centralidad, hemos dejado escapar tejido industrial y también el control de importantes empresas.No hay política económica sin una verdadera política industrial. Aunque está aguantando, el sector muestra síntomas de agotamiento y, si queremos que Euskadi recupere la posición de liderazgo que tuvo en el pasado, debemos abordar sin demora reformas estructurales hasta cons
En los próximos años y décadas Araba, Bizkaia y Gipuzkoa van a tener que abordar la transformación de su sistema económico e industrial. El mundo avanza vertiginosamente hacia una economía digital y descarbonizada y no cabe permanecer ajenos a las enormes transformaciones que ya se están derivando de ese cambio de modelo.Nuestro punto de partida como país no es catastrófico, pero es evidente que arrastramos las consecuencias de la renuncia del Gobierno vasco a impulsar una política industrial proactiva en esta última década. Los gobiernos de Urkullu se han dejado llevar por la inercia neoliberal, han dejado el liderazgo del desarrollo económi