La apuesta por la innovación, como motor fundamental para impulsar la economía donostiarra, es un hecho en nuestra ciudad. No solamente por los grandes proyectos y desarrollo de sectores emergentes que en estos últimos años se han ido trabajando, como es el caso de las biociencias, los servicios intensivos en conocimiento (SEIC), que proveen soporte a la industria 4.0, o más recientemente el despliegue del nuevo polo cuántico con la llegada del ordenador de IBM a San Sebastián. Tampoco debemos olvidarnos de la apuesta por la inteligencia artificial, la movilidad y el almacenamiento de energía, o la nanotecnología y la investigación en nuevos
Cuando en los últimos meses hablábamos en este espacio de los aranceles norteamericanos o de guerra comercial lo hacíamos pensando en sus consecuencias directas, en la mejor respuesta que preparar y en cómo mitigar sus seguras consecuencias. Pues bien, parece que la resaca de este escenario empieza a llegar a las playas vascas. En este comienzo de septiembre hemos conocido dos situaciones que nos ponen sobre aviso ante un empeoramiento de la evolución económica. Por un lado, los datos de desempleo en el pasado agosto han sido peores de lo esperado. En el mes veraniego por excelencia es habitual el crecimiento del paro, pero este año ha sido
