Hablar hoy de alimentación y de gastronomía en Euskadi es hablar de competitividad. No solo de un sector con peso económico y arraigo territorial, sino de un sistema que puede —si se toman las decisiones adecuadas— generar diferenciación, valor y proyección internacional. En un mercado global cada vez más exigente, la innovación en la cadena alimentaria ya no es un complemento: es una condición para competir. Durante años, el sector alimentario vasco ha sabido innovar en eficiencia, calidad y seguridad. Pero el contexto ha cambiado. La presión climática, la evolución de los hábitos de consumo, la volatilidad de los mercados y la aceleración
En los últimos 50 años, Euskadi ha conseguido desarrollar un proceso de transformación socioeconómica más inclusivo que otras regiones y países de nuestro entorno. Las políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) orientadas a equilibrar la apuesta industrial con políticas sociales avanzadas se interpretan como la clave fundamental para entender un aumento significativo de la renta, sin generar altos niveles de desigualdad. En muchos países, por el contrario, las políticas CTI fracasan por estar desconectadas de las dinámicas sociales y culturales del territorio. Tal y como se ha podido observar en las misiones impulsadas por la Comisi

