El pasado 28 de abril se produjo en la península ibérica un evento sin precedentes. Un cero energético o coloquialmente denominado ‘apagón’, del cual todavía se desconocen las causas reales que lo provocaron. Las principales hipótesis incluyen un desequilibrio crítico entre la generación y la demanda eléctrica, que resultó en una pérdida súbita de 15 GW de generación, que produjo una fuerte desviación de la frecuencia en el sistema eléctrico español y que acabó por colapsar completamente el sistema eléctrico. Lo que sí se conocen son los efectos que ha tenido el apagón en el tejido empresarial vasco. Dicho evento fue una prueba inesperada pa
La economía vasca ha mostrado una notable solidez en el arranque de 2025. En el primer trimestre, el PIB creció un 0,6% con respecto al cuarto trimestre de 2024, impulsado especialmente por el buen comportamiento de la industria y la construcción, mientras que el empleo aumentó un 0,4%. A este dinamismo se suma un mercado laboral en expansión, que ha alcanzado un nuevo récord con más de 1,024 millones de afiliados a la Seguridad Social el pasado mes de abril. Sectores como la industria manufacturera, la educación, los servicios sociales y la hostelería sostienen esta evolución positiva. La caída del paro, especialmente entre jóvenes y mayores
