Los principios que durante décadas han articulado la globalización están siendo reconfigurados y las reglas del libre comercio han dado paso a lógicas de seguridad económica y autonomía estratégica. En este contexto surge la pregunta sobre si nuestra apertura al mundo es una fortaleza o una debilidad en tiempos de incertidumbre.El diagnóstico sobre nuestras interdependencias comerciales del Informe de Competitividad del País Vasco 2025 de Orkestra nos da algunas pistas. La balanza comercial internacional es positiva y son los bienes de nivel tecnológico medio los que sustentan este superávit. Otra fortaleza es el elevado nivel de complejidad
Euskadi afronta una década decisiva para su futuro industrial. La creciente competencia global, la incertidumbre geopolítica, las decisiones empresariales que se toman lejos de aquí, los cierres de empresas históricas y la necesidad de reforzar nuestra autonomía productiva obligan a repensar cómo producir, cómo competir y, sobre todo, desde qué modelo hacerlo. En este escenario, la reindustrialización no puede limitarse a recuperar capacidades productivas: debe construir una industria con arraigo y con capacidad de decisión, desde la corresponsabilidad y la cooperación.Las empresas cooperativas industriales son parte esencial de esa respuesta
