Si algo nos han enseñado los tiempos difíciles es que no hay retos imposibles. Que cuando se impone explorar mucho más allá de los límites conocidos, reinventando circuitos, actitudes y modos de pensar, las empresas hacen descubrimientos sorprendentes sobre lo que es o no factible, y sobre sus propias capacidades. Y que para poder aprovechar las verdaderas oportunidades, las personas tienen que estar dispuestas a aceptar desafíos. De esa reflexión parte la necesidad de Innovar. Sin dejar de lado la dureza de buena parte de los últimos años, con sus consecuencias difíciles para todo el tejido empresarial e institucional, el balance de BEC i
La crisis económica y financiera de los últimos seis años ha golpeado con fuerza el tejido empresarial de nuestro territorio. Una rápida mirada a las cifras macroeconómicas y su evolución en los últimos años muestra de forma clara la intensidad de la crisis y sus peores consecuencias, especialmente medida en términos de destrucción de empleo y debilitación del tejido económico. Un aspecto, sin embargo, con menor presencia en el debate público aunque no menos relevante de cara a la competitividad a medio y largo plazo de Bizkaia es el relativo a la innovación empresarial. Desde el año 2007, la Diputación Foral de Bizkaia junto con la Cámara

