"La competitividad como reto compartido de País"

Imanol Pradales, lehendakaria

Imanol Pradales, lehendakaria

Afrontar los desafíos económicos de Euskadi exige saber interpretar el momento histórico que vivimos, tomar conciencia del mismo, y estar a la altura de las circunstancias. 
Los conflictos, la proliferación de los extremismos, la política de bloques, el cuestionamiento de la democracia, la reconfiguración del orden mundial, las guerras comerciales o las políticas arancelarias son la muestra de un mundo cada vez más inestable y convulso, a lo que hay que sumar retos estructurales ligados a las nuevas tecnologías como la IA, los movimientos migratorios o el cambio climático. 
Una incertidumbre que impactó el año pasado en nuestra economía, provocando un descenso en las exportaciones, pero con un crecimiento del 2,2%, superior al de la media europea, cifras récord de personas afiliadas a la Seguridad Social, y más de 3.400 nuevas empresas, uno de los mejores registros de los últimos años.
La previsión para este año apunta a una estabilización del crecimiento de la economía, del 2%, y del 1,4% en la industria. Apunta, a su vez, a que seguiremos creando empleo, con una reducción del paro al 6,9% en media anual, con el contrapunto de una inflación que no termina de embridarse en Euskadi. 
Tenemos claro que una Europa unida y fortalecida constituye el campamento base sobre el que podremos seguir creciendo como País y en bienestar. No se trata de responder al proteccionismo de la administración Trump con más proteccionismo y aislacionismo, sino con más democracia, nuevas alianzas, autonomía estratégica, y más y mejor industria y servicios avanzados.
El ‘Clean Industrial Deal’ presentado recientemente por la Comisión plantea numerosas oportunidades para avanzar en esa última dirección, apostando por la descarbonización de las industrias intensivas en consumo de energía y por las tecnologías limpias, con nuevas medidas e instrumentos de financiación -incluida la privada- para abaratar el coste de la factura energética, garantizar el acceso a materias primas críticas o fomentar la producción y el consumo de productos ‘Made in Europe’. 
El Plan Industrial Vasco que estamos elaborando incorporará este nuevo escenario articulando medidas para que Euskadi pueda defender sus industrias básicas y desplegar todo su potencial en otros sectores de oportunidad identificados por Europa como la economía digital o las biociencias.
A su vez, estamos evaluando el Plan Vasco de Ciencia, Tecnología e Innovación, para alinearlo con nuestro Plan Industrial e identificar los focos de transformación que hemos denominado ‘Faros de Innovación’, porque no podemos ser excelentes en todo y tenemos que hilar muy fino a la hora de seleccionar las apuestas estratégicas. 
También estamos desplegando la Estrategia por el Talento para generar, atraer y fidelizar el capital humano y los perfiles profesionales que demanda nuestra economía, mientras reforzamos la Educación, la Formación Profesional y el sistema universitario, con los resultados como máxima prioridad.
Debemos complementar estos planes con una potente palanca financiera que acompañe la transformación económica, tecnológica e industrial de Euskadi, así como la inversión en infraestructuras científicas y energéticas estratégicas. La operación de Talgo es un ejemplo de lo que podemos conseguir cuando distintos actores público-privados remamos en la misma dirección. 
Es momento de dar un paso adelante como Gobierno Vasco, de dar ejemplo, y lo hemos hecho promoviendo la Alianza Financiera Vasca, con la que buscamos movilizar capital y ahorro vascos, y atraer capital y ahorro externos para acompañar el crecimiento y arraigo del tejido empresarial.
Hemos iniciado los trámites para activar 1.000 millones de euros de capacidad financiera adicional para el Instituto Vasco de Finanzas, mediante la modificación de la Ley de Presupuestos y gracias a la solvencia financiera del Gobierno. Aspiramos a movilizar, al menos, 3.000 millones privados adicionales, poniendo en práctica la doctrina Draghi. Para afrontar operaciones de blindaje, como la de Talgo, pero también para apoyar proactivamente a empresas vascas que ven oportunidades de crecimiento en el exterior.
Vivimos un momento crucial que solo superaremos con éxito haciendo de la colaboración nuestro valor esencial, no solo en el ámbito de la financiación. La competitividad es un reto compartido y que interpela a las instituciones y al conjunto de los actores socioeconómicos, porque está en juego seguir generando oportunidades que permitan a todas las personas construir sus proyectos de vida partiendo de un empleo de calidad, y también garantizar los recursos que posibiliten seguir fortaleciendo servicios públicos como la Sanidad o la Educación, sin dejar a nadie atrás. 
Es momento de dialogar y de alcanzar acuerdos en todas las cuestiones, poniendo el bien común por encima de los intereses particulares. Es hora de dar la talla para seguir creciendo como País y en bienestar, y preparando a Euskadi para el futuro, como hemos hecho a lo largo de nuestra historia. Lo exige el momento, lo necesitamos y lo merecemos. 

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