Hasta no hace mucho tiempo, en Euskadi ser empresario estaba no mal visto, sino muy mal visto e incluso era peligroso. Hubo un tiempo en que se quebró la tradición vasca, la iniciativa empresarial de esas personas que no tenían horas para sacar adelante su negocio y que lo mismo hacían labores comerciales o administrativas, que productivas, pero que gran parte de la sociedad veía como depredadores sin escrúpulos. Ahora, en cambio, siete de cada diez personas consideran positiva o muy positiva la aportación del empresariado vasco a la sociedad. ¿Qué ha sucedido para que se haya nproducido esta transformación? ¿En qué ha cambiado la sociedad
Este es uno de los folios en blanco más difíciles a los que me he tenido que enfrentar. José Ignacio Arrieta, nuestro presidente, acaba de fallecer. Después de pelear sin descanso y con una dignidad encomiable contra la enfermedad, al final su cuerpo no ha podido más. Siempre es un mal momento para morirse, pero este año para Jose Ignacio era especial. El proyecto que él impulsó y del que ha sido ‘alma mater’ llega a los 25 años y él tenía mucha ilusión en esta efeméride, como trasladó al Lehendakari Urkullu a primeros de febrero, su último acto público. Podría hablar en estas líneas de que José Ignacio Arrieta fue un emprendedor, que se d

