El mundo en que nos ha tocado vivir nos sitúa cada vez con mayor contundencia la necesidad de ser sostenibles. A las advertencias que viene haciendo la ciencia, a través de organismos como el IPCC, que nos alertan sobre las consecuencias del cambio climático, se suman la crisis vivida con la pandemia de la Covid y las consecuencias de la invasión de Ucrania. En todas estas circunstancias hay un denominador común y un mensaje: aquello que no es sostenible acaba no siendo viable. Lo mismo da que hablemos de salud, energía o del consumo de materias primas; los desequilibrios se acaban pagando en forma de crisis climáticas, energéticas o sanitar
Ya tenemos aprobada la Directiva (UE) 2022/2464 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 diciembre de 2022, por la que se modifican el Reglamento (UE) nº 537/2014 y varias Directivas, por lo que respecta a la presentación de información sobre sostenibilidad por parte de las empresas. Como la propia Directiva señala, el término de información no financiera utilizado hasta ahora parece inexacto y por eso ahora se habla de información sobre sostenibilidad. Hay que tener en cuenta la creciente concienciación de los inversores sobre las implicaciones financieras de esta información, que puede mejorar el acceso al capital financiero. Dicho esto,

