Normas o estándares como la CRA, UNECE-155, ISO 21434, MDR o RED, algunas ya en vigor, van a obligar a certificar como ciberseguros muchos productos industriales, en especial los conectados, desde su diseño y durante todo su ciclo de vida. La ciberseguridad, en este escenario, no es una opción y pasa a ser, sin duda, un elemento de competitividad que aporta valor añadido. La economía de la ciberseguridad va mucho más allá de los ataques que pueden sufrir las grandes corporaciones e infraestructuras o cada ciudadano en sus dispositivos. Es cierto que la escalada de incidentes no encuentra freno y que en Euskadi, sin ir más lejos, las denuncia
El segundo Diagnóstico de la Inteligencia Artificial en Euskadi refleja que esta tecnología es ya un motor económico en el territorio, y que cuenta con la decisión unánime de integrarla en los procesos por parte de las instituciones, los centros tecnológicos o la mayoría del tejido empresarial. A sabiendas de que renunciar a la evolución tecnológica significa quedarse anclado, con todo lo que ello implica, Euskadi decidió pulsar la tecla que le vaya convirtiendo en un país referente de la economía digital. La transformación sigue su curso y los resultados plasman que el liderazgo vasco no solo contribuye a la fortaleza local, sino que además

