El ferrocarril, como define con acierto Pedro Fortea, director general de la Asociación de la Industria Ferroviaria Española (Mafex), bajo cuyo paraguas se agrupan 122 empresas de la industria ferroviaria en el Estado (37 vascas), que representan el 20% de esta industria en Europa, “no es solo un medio de transporte sostenible. Es una infraestructura de la que dependen la movilidad de millones de personas, la logística territorial, la transición energética y parte de la competitividad industrial europea”. No es de extrañar que, con esa cartera de roles tan determinante que juega en diversos ámbitos de la economía, el volumen de negocio del
Pocas empresas en Euskadi pueden exhibir el músculo del que presume CAF (Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles), cada vez que debe rendir cuentas públicas ante su accionariado. La cita central en esta materia, la Junta General de Accionistas que tuvo lugar el 13 de junio, no fue sino un hito más en una trayectoria en constante ascenso a la que no es sencillo poner techo. La empresa ferroviaria guipuzcoana publicará el próximo 30 de julio, superado el ecuador de 2026, los resultados del primer semestre de este año, pero las cifras del primer trimestre ya permiten asegurar que estaremos, nuevamente, ante datos históricos cuando la firma en

