Desde la aprobación de la Ley de Fomento de la Financiación Empresarial de 2015, conseguir financiación a través de una comunidad de inversores supone una alternativa a la hora de diversificar las formas de obtención de recursos económicos en España, cada vez más utilizada. De hecho, las empresas solicitan de media unos 541.552 euros a través de la modalidad del ‘crowdlending’, según revela la fintech Lendix, que en su primer año ha alcanzado los 10 millones de euros en préstamos. El objetivo de las pymes suele ser la adquisición de sociedades, iniciar procesos de internacionalización, campañas de marketing, o compras de material o vehículos.
Entre los nuevos canales de financiación complementarios al bancario destaca el mercado Alternativo de Renta Fija (MARF) un vehículo de enorme interés para la emisión de títulos de renta fija privada y que, sin embargo, no termina de consolidarse entre las empresas, posiblemente debido al elevado ejercicio de transparencia y profesionalización que requiere. Especialmente indicado para compañías de mediana capitalización, desde su creación en 2013, al MARF han accedido un total 39 compañías lo que se podría traducir en un total de 1.400 millones de euros de financiación a largo plazo a través de bonos y obligaciones, y 4.200 millones de euros

