Posiblemente aún haya gente a la que pueda sorprender un título como el que preside esta reflexión. Nadie duda de que realizar un doctorado es, en sí mismo, una forma de innovación, una innovación intelectual, científica, en un campo del conocimiento. Pero la pretensión de este artículo es subrayar que el doctor, la doctora, al igual que ocurre en otros países, también deben jugar un papel clave en los procesos de innovación dentro de nuestras empresas. De hecho, esa es una idea extendida en las sociedades desarrolladas. El futuro profesional de un doctor o una doctora no está necesariamente ligado a la vida académica. Al contrario, en soc
Es evidente que vivimos en una continua aceleración evolutiva impulsada, básicamente, por el hecho de que somos seres que aprenden y construyen sobre lo que otros nos transmitieron. Esto responde a nuestra naturaleza de permanente insatisfacción y deseo de mejora. Si a esta circunstancia, motor de realización personal y colectiva, le añadimos el crecimiento demográfico y la limitación de recursos de nuestro planeta, nos encontramos con una ecuación en la que las soluciones son necesariamente novedosas y no solo en lo tecnológico, sino también y sobre todo en lo social. Avanzamos hacia una sociedad en la que lo industrial pasará a tener do

