El sector agrario vasco consolida la recuperación observada el pasado año tanto en la cifra de la renta agraria como en el valor de la Producción Final Agrícola, a pesar del descenso de las producciones, que se vio paliado por la subida de los precios en un 19,9%. Sin embargo, todavía arrastra necesidades que debe resolver de forma urgente mientras pone el foco en la digitalización para impulsar su competitividad. El ejercicio 2022 supuso la confirmación de la recuperación del sector agrícola vasco tras el varapalo de la crisis sanitaria con el aumento, a pesar del conflicto bélico en Ucrania y del constante incremento de los gastos para lo
2023 tampoco ha sido un año sencillo para el sector ganadero que ha visto como, aunque se han estabilizado unos precios de la energía que en 2022 les trajeron por la calle de la amargura, el coste de los cereales sigue por las nubes debido a los problemas de exportación de Ucrania y las sequías. La aparición en escena de la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica no ha hecho sino complicar más la existencia a la producción lechera, que vuelve a estar en el límite de la rentabilidad. Para un sector abocado al constante equilibrismo, cualquier alteración del orden establecido supone un problema. Tras un año en el que los costes energéticos se habían

