Todas las compañías tienen, o deberían tener un propósito. Y en el ámbito de la innovación especialmente. En nuestro caso es cumplir la promesa de la tecnología y el ingenio humano. Accenture se apoya así en el ingenio y en el talento de su equipo profesional para contribuir a la mejora de la sociedad, de acuerdo con los ODS de Naciones Unidas. Este ingenio humano es el principal motor de la innovación y está presente en entornos muy diversos: en el entorno académico, en las grandes corporaciones globales -cada vez más tecnológicas-, en los emprendedores y startups y en los ecosistemas y clusters. Sirva como ejemplo Euskadi y el ecosistema
Este año 2020, que ya se acerca a su fin, nos ha hecho enfrentarnos a una situación sin precedentes que muchos, por no decir nadie, nos imaginábamos en ninguna de las previsiones que manejábamos ni siquiera en los escenarios más pesimistas que se hubiesen analizado. Todos los negocios nos enfrentábamos al reto de la innovación, en muchos casos ya habían comenzado con éxito el camino y en los casos que no lo habían hecho lo tenían o teníamos en las agendas poniendo especial énfasis en la digitalización para cualquier sector económico y con ello también se hablaba de cambio en las dinámicas de trabajo, flexibilidad y teletrabajo como principa

