Pese a la recuperación experimentada a lo largo de 2018, la financiación a las pymes arrancaba en 2019 con unos volúmenes todavía un 50% por debajo de los registrados antes de la crisis, aún cuando, por primera vez, el precio del crédito nuevo se situó por debajo del que venían pagando sus competidoras europeas. El Brexit, la guerra comercial entre China y Estados Unidos o el incierto futuro en el sector del automóvil provocaron el repliegue en la estrategia inversora de la pyme.En un entorno cambiante, incierto, complejo y global, la actividad financiera se enfrentaba a comienzos de 2019 a importantes cambios provocados por nuevos hábitos
En un año desigual y difícil en cuanto a resultados y condicionado por el escenario de tipos de interés negativos y por un entorno macroeconómico complejo, las entidades financieras consiguieron ser sólidas en su calidad crediticia, lograron bajar la morosidad, incluso en algunos casos, a cotas históricas y continuaron su apuesta por la digitalización, incrementando exponencialmente sus ventas digitales y avanzando en su apuesta tecnológica. El avance de la digitalización también trajo consigo la pérdida de más de 2.160 oficinas bancarias, situando la red en números de hace 40 años. El cierre de 2019 fue complicado para los principales ba

