La nueva Estrategia Energética de Euskadi tiene el horizonte fijado en el año 2030, pero su mirada se dirige a un cambio que se viene realizando de forma paulatina hacia un nuevo modelo que no esté unido a los derivados del petróleo. El futuro del sector vasco está ligado a la innovación energética, a las energías renovables, junto a la electromovilidad, el gas natural como energía de transición y las redes eléctricas inteligentes, cada vez más integradas en el sistema.Desde que Euskadi puso en marcha hace 40 años su proceso de transición energética, mediante políticas de impulso de ahorro, mejora de la eficiencia y la diversificación hacia
Petronor invirtió en 2019 un total de 101 millones de euros en las dos paradas que llevó a cabo. De ellos, 52 millones se destinaron en enero a la parada de la unidad de Conversión. La cifra supone un incremento del 23,8% con respecto a la última parada de estas características, que tuvo lugar en 2015 con un presupuesto de 42 millones. Supone el reflejo de la política de renovación permanente por la que Petronor lleva apostando desde sus inicios. Así, durante los dos meses que duró se procedió al mantenimiento y a la actualización de las instalaciones productivas, con una inversión de 33 millones de euros; así como a la implementación de me

