El sector de la automoción y las instituciones han recibido positivamente la decisión de los Veintisiete de retrasar dos años la aplicación de la norma que busca reducir las emisiones de los vehículos en su transición hacia el coche limpio en 2035. “Era necesaria y casi imprescindible. Se estaba enviando un mensaje de que estábamos estableciendo unos objetivos casi imposibles de conseguir en los tiempos fijados”. La reflexión de la consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente, Arantxa Tapia, al día siguiente de que los ministros de Industria de la Unión Europea acordaran reclamar una prórroga de dos años la entrada en
El Reglamento delegado (UE) 2023/1184 de la Comisión por el que se completa la Directiva (UE) 2018/2001 del Parlamento Europeo y del Consejo estableciendo una metodología común de la UE en la que se definen normas detalladas para la producción de carburantes líquidos y gaseosos renovables de origen no biológico, entró en vigor el pasado 20 de junio. Conforme a dicho instrumento jurídico, los carburantes líquidos y gaseosos renovables de origen no biológico son esenciales para incrementar la cuota de energías renovables en sectores sobre los que se estima que van a depender de los mismos a largo plazo, como el sector marítimo y el de la aviaci
