Los trastornos músculo-esqueléticos y los riesgos psicosociales son en este momento los principales caballos de batalla a los que se enfrentan las organizaciones en el ámbito de la seguridad y la salud de las personas trabajadoras. Varias campañas de sensibilización están en marcha.Millones de personas trabajadoras en toda Europa padecen trastornos músculo-esqueléticos (TME) relacionados con el trabajo. En el País Vasco fueron en 2020 el origen del 72,1% de los nuevos procesos de enfermedad profesional notificados, atribuibles a movimientos repetitivos y posturas forzadas. Atendiendo a la estadística del Informe de Accidentes de trabajo
La experiencia vivida como consecuencia de la pandemia ha servido para poner de manifiesto la importancia de una buena política de prevención de los riesgos laborales y de la salud de las personas trabajadoras y el alto coste que supone no integrarla en la gestión de las organizaciones. Debe ser, además, una prevención desde la corresponsabilidad y la coordinación entre todas las personas que entran y salen de ellas -ya sean personal propio o de empresas externas- para que las tareas que realicen cumplan con todas las medidas de prevención necesarias para que las condiciones de trabajo sean seguras. Corresponsabilidad que afecta a “ciudada
