El futuro de la innovación en el ámbito de la formación estará más basado en el aprendizaje que en la enseñanza, más centrado en las necesidades de los estudiantes que en los intereses de los profesores. Autonomía del estudiante. Capacidad de definir competencias (que incluyen conocimientos, habilidades, actitudes…). Aprender a evaluar y medir con rigor la actividad docente. Selección y formación del profesorado. Y, como decía San Ignacio hace medio milenio, unir “virtud y letras”: saber plantear bien la cuestión de los valores; es decir, la actitud y compromiso personales ante el estudio y el trabajo.
La investigación científica avanza rápidamente en las sociedades modernas debido a una innovación permanente en los tres ejes fundamentales que la sustentan: formación académica de alto nivel, excelencia en las ideas que propician la ciencia básica, y búsqueda de novedosas soluciones en el desarrollo tecnológico que permitan su estudio aplicado. En mi ámbito de investigación, la astrofísica y ciencias del espacio, su crecimiento exponencial y clave del éxito en los últimos años se resume en esencia en una innovación simultánea y conexa, y a la vez multidisciplinar, en los tres ejes citados.
