Arola Urdangarin, directora de la Eurorregión Nueva Aquitania-Euskadi-Navarra, explica cómo la situación generada por la pandemia del Covid-19 ha cambiado la vida económica, social y cultura transfronteriza, y plantea las necesidades de este territorio de 100.000 km2 que acoge a 8,5 millones de personas.El cierre la frontera francoespañola, y la consiguiente paralización de la movilidad transfronteriza de personas, bienes y servicios, ha repercutido de manera importante en la vida económica, social, cultural y familiar de la Eurorregión Nueva Aquitania-Euskadi-Navarra. Un territorio de 100.000 km2 y 8,5 millones de habitantes en el que la
¿Cuál será el futuro de nuestro trabajo y el de nuestros hijos e hijas? ¿Cómo frenamos la degradación ambiental y el cambio climático? ¿Cómo serán los cuidados de las personas mayores? ¿Qué podemos hacer para construir unas instituciones más abiertas y participativas? Estas son algunas de las preguntas que se plantean los guipuzcoanos, preocupados por todos estos ámbitos y por las incertidumbres que entrañan, que no han hecho más que aflorar por culpa de la crisis del Covid-19. Gipuzkoa pretende dar respuesta a todas estas cuestiones y, para ello, su Diputación ha activado un ‘think tank’ para afrontar los desafíos acrecentados por la pande
