La irrupción del Covid-19 nos sitúa en una encrucijada difícil de manejar. Por un lado, afloran a corto plazo necesidades sociales, sanitarias y económicas, producto del impacto que está provocando la pandemia en los sistemas de salud, y de la pérdida de empleos y empresas producto de las restricciones y de la contracción de la demanda. Todo ello, con el consabido incremento en el gasto público. Por otro, tanto los expertos como las instituciones internacionales no cesan de advertir que la crisis actual acelera grandes transiciones ya en curso como la digital, la verde o la ligada a los cuidados, por lo que debe ser un estímulo para la inno
A través de estas líneas desearía abordar la tríada que nos aproxime a un análisis de esta nueva crisis que estamos padeciendo: la propia pandemia sanitaria, la innovación incremental o acelerada como reto de futuro y, finalmente, un entorno de actuación local o de proximidad. En el primero de los casos, cabe reconocer, por un lado, la naturaleza diferencial de esta crisis, dado que, en este último siglo, al margen de los conflictos bélicos, las recesiones económicas se han producido por motivos energéticos, sectoriales, de transformación del mercado laboral o financieros. Son tiempos para cuestionarse los paradigmas y para acelerar las tr

