“Conservación, investigación y patrimonio”

Beatriz Herráez, directora de Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo de Vitoria-Gasteiz

Beatriz Herráez, directora de Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo de Vitoria-Gasteiz

El año 2025 ha supuesto para el Museo de Arte Contemporáneo del País Vasco, Artium Museoa, la consolidación de su papel como institución dedicada a la investigación, la conservación y la difusión de una colección pública que supera las 3.000 obras de arte.
Estos fondos se enriquecen cada año con la incorporación de piezas vinculadas al programa expositivo del museo, estableciendo un diálogo entre artistas del contexto y del ámbito internacional. En 2025 se han sumado a la colección obras de autores como Francisco Ruiz de Infante, Marwa Arsanios, Mariana Castillo Deball o José Luis Zumeta.
De manera paralela a estas incorporaciones, el Departamento de Colecciones ha continuado trabajando en la conservación y la visibilización de los fondos a través de exposiciones que proponen nuevas lecturas a partir de figuras presentes en la colección. Es el caso de la muestra dedicada a Elena Asins, Jorge Oteiza y Pablo Palazuelo, que exploró la travesía de estos artistas por la abstracción geométrica, sus predicados simbólicos y las cuestiones espaciales en diálogo con la arquitectura y el urbanismo.
Asimismo, resulta relevante el trabajo desarrollado desde 2020 en torno a la recuperación de archivos de artistas. Esta perspectiva permite profundizar en patrimonios documentales que abren nuevas vías de investigación para la historiografía del arte de finales del siglo XX y comienzos del XXI. En 2025 el museo incorporó a sus fondos el archivo de la artista Esther Ferrer (San Sebastián, 1937), que se suma a los de otros autores ya presentes en el Centro de Documentación de Artium Museoa, como Néstor Basterretxea (Bermeo, 1924 - Fuenterrabía, 2014) o Juana Cima (Caibarién, Cuba, 1951), a quien el museo dedicará una muestra retrospectiva en 2026. Las labores de investigación y catalogación de estos materiales constituyen una tarea esencial para la preservación de la memoria y la generación y difusión de conocimiento, y representan una línea estratégica por la que la institución está siendo ampliamente reconocida. 
La difusión del patrimonio se ha extendido también a otros contextos mediante el préstamo de obras de la colección a museos e instituciones nacionales e internacionales de prestigio. Entre ellos se encuentran el Museo del Prado y el Museo Reina Sofía, en Madrid; el Museo de Bellas Artes de Bilbao; el Museo Nacional de Escultura de Valladolid; o el Museu Nacional d’Art de Catalunya. Asimismo, en el marco de Europalia, celebrada en el Palacio de Bellas Artes BOZAR de Bruselas, se ha presentado el Apostolario de Arantzazu, bronce fundido por Jorge Oteiza en 1994 y vinculado a los trabajos realizados por el artista para la fachada de la basílica del santuario. Estos son solo algunos de los movimientos de las obras de la colección, que con seguridad continuarán ampliándose en 2026.
En cuanto a la programación expositiva, el año se inauguró con una muestra dedicada a Inés Medina (Cáceres, 1950), que ofreció una amplia revisión de las dos primeras décadas de su trayectoria. En mayo se presentó una exposición centrada en las instalaciones cinematográficas de la directora Chantal Akerman (Bruselas, 1950 – París, 2015), producida en colaboración con La Virreina de Barcelona, con el apoyo de la Fundación Chantal Akerman y el comisariado de Claire Atherton. En paralelo, la muestra h de Josu Bilbao (Bermeo, 1978) profundizó en la investigación formal del artista mediante una selección de obras que abordaban la relación entre espacio y lenguaje, materializada en una intervención sobre la propia arquitectura de la sala.
También en 2025 culminó el ciclo de exposiciones dedicado a los cruces entre prácticas artísticas y pedagógicas en el País Vasco desde finales de la década de 1950 hasta la actualidad, con la presentación de Artelekun zehar. 1987–2002. La muestra, centrada en el centro de formación y producción durante los años noventa, incorporó archivos de artistas y fotógrafas como Isabel Azkarate o Ricardo Iriarte.
La programación se completó con La tierra no será poseída, de Marwa Arsanios (Washington D. C., 1978), coproducida junto a tres instituciones internacionales: la Fondazione Sandretto Re Rebaudengo de Turín, la Fundació Miró de Barcelona y la Haus für Kunst Uri de Altdorf (Suiza), que afianzaron y consolidaron las redes de colaboración del museo en el ámbito internacional.
En definitiva, el conjunto de estas iniciativas reafirma la voluntad de la institución de seguir impulsando el arte contemporáneo como espacio de investigación y encuentro. A través de alianzas estratégicas y nuevos formatos de difusión, el museo consolida su compromiso con los y las artistas contemporáneos y con sus públicos. En este sentido, entre los nuevos proyectos impulsados en 2025 que verán la luz a lo largo del año 2026, destaca una colaboración pionera que el museo desarrolla junto a EITB, orientada a difundir las prácticas artísticas contemporáneas entre nuevos públicos. Las artistas Esther Ferrer y Mari Puri Herrero son las protagonistas de dos piezas audiovisuales en las que se ha trabajado en colaboración durante los últimos meses y que se presentarán a lo largo de 2026. 

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