“Innovación inclusiva”
Gorka Espiau, director de Agirre Lehendakaria Center
- Gorka Espiau
- 18-Mayo-2026
Gorka Espiau, director de Agirre Lehendakaria Center
En los últimos 50 años, Euskadi ha conseguido desarrollar un proceso de transformación socioeconómica más inclusivo que otras regiones y países de nuestro entorno. Las políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) orientadas a equilibrar la apuesta industrial con políticas sociales avanzadas se interpretan como la clave fundamental para entender un aumento significativo de la renta, sin generar altos niveles de desigualdad.
En muchos países, por el contrario, las políticas CTI fracasan por estar desconectadas de las dinámicas sociales y culturales del territorio. Tal y como se ha podido observar en las misiones impulsadas por la Comisión Europea, se diseñan buenas soluciones tecnológicas, pero la sociedad no las adopta. Por estos motivos, si queremos seguir construyendo un modelo propio de innovación inclusiva, debería profundizar en los siguientes aspectos:
(1) Mantener la lógica de transición que nos ha acompañado desde el final de la dictadura. Los procesos de transición son inciertos, dependen del contexto e implican a una amplia gama de actores. Por estos motivos, debemos reforzar las buenas prácticas de colaboración público-privada, así como los instrumentos de gobernanza colaborativa que las deben gestionar con el foco puesto en el bien común, no en el interés particular.
(2) La naturaleza multifacética y dinámica de los procesos de transición hace que la planificación estratégica de las transiciones deba construirse de abajo hacia arriba. La Comisión Europea entiende que la participación de las partes interesadas, a través de la colaboración y las alianzas, facilita el diseño de estrategias que sean relevantes para las diversas comunidades afectadas, abordando sus diversas necesidades y prioridades. Esto genera un “sentido de confianza y apropiación” y permite el diseño de políticas colaborativas. Euskadi tiene mucha experiencia en el trabajo en red, pero debe incorporar la percepción ciudadana a estos procesos. No se trata solo de reforzar los procesos participativos, sino de conseguir entender en profundidad la diversidad de percepciones y adaptar el portafolio de actuaciones estratégicas a esta realidad. Normalmente se hace lo contrario, intentar que la gente “compre” lo que se había decidido previamente.
(3) Más autogobierno. Euskadi cuenta con capacidades de autogobierno para poder tomar decisiones estratégicas, adaptar regulaciones y canalizar la inversión con una lógica de transición. De hecho, tenemos muchos mecanismos que no estamos utilizando adecuadamente, como podría ser la canalización de los sistemas de ahorro a políticas de innovación estratégica o la posibilidad de impulsar espacios de experimentación regulatoria (SandBoxes) para el abordaje de retos sociales.
Como hemos señalado, las transiciones son siempre complejas y requieren una combinación de respuestas políticas que han demostrado evidencia de éxito y soluciones más innovadoras. La experimentación ofrece a los responsables políticos la oportunidad de probar qué funcionará en su contexto y facilita una formulación de políticas flexible y receptiva. Sin un margen suficiente para asumir riesgos y experimentar, los responsables políticos pierden la oportunidad de probar y aprender, lo que impide una transición verdaderamente transformadora.
El éxito de la transición industrial depende no solo de la calidad de la estrategia, sino también de la solidez de su marco de implementación. Y en estos momentos, de la combinación de políticas avanzadas en materia de ciencia, tecnología e innovación que contribuyan a abordar los retos sociales más urgentes.

