La centenaria compañía vasca, la segunda eléctrica del mundo, está presente en 26 países y cuenta con trabajadores de 90 nacionalidades. Da visibilidad y certidumbre a una cadena de suministro en la que sostiene 400.000 empleos en todo el mundo. Y contribuye anualmente con más de 37.000 millones de euros al PIB mundial y realizando una contribución tributaria total, incluyendo la indirecta e inducida de más de 15.300 millones de euros. “Detrás de Iberdrola hay todo un mundo de personas, talento, innovación, de vanguardia tecnológica y, por tanto, de actividad económica”. Así resumía un directivo de la compañía, el enorme aporte económico, so
Euskadi mantiene una alta demanda de suelo industrial a pesar del contexto de incertidumbre que marca el entorno macroeconómico en los últimos años. Así lo aseguran consultores expertos del ramo inmobiliario y lo confirman, por un lado, las cifras de Sprilur, embarcado en un ambicioso proceso de inversiones hasta 2024 en materia de gestión de suelo industrial, y, por otro, el plan expansivo de la Red de Parques Tecnológicos, con tres nuevos campus en cartera, lo que dibuja un panorama esperanzador de cara a 2023. Con la proa de su embarcación enfilada hacia la generación de oferta de infraestructuras industriales para el desarrollo de activ

