Hasta hace bien poco, yo respondía al perfil de usuaria de banca más convencional, titular de una cuenta corriente y una tarjeta de crédito que, a cambio de una contraseña, grabada a fuego en la memoria, me permitía sacar dinero de un cajero o pagar la compra semanal en el ‘super’. Contra esa misma tarjeta, con la misma clave y a través del portátil, compré mi primer billete de avión online. Los siguientes los adquirí a través del móvil, que se activa cuando reconoce mi huella en el dorso. En muy poco tiempo, mi pantalla se ha ido llenando de ‘apps’ a las que accedo gracias a la identificación biométrica. Hoy puedo decir que mi perfil de us
Una de las grandes analogías que Andrew NG, gurú de la Inteligencia Artificial (IA), ha acuñado es que la “la Inteligencia Artificial es la nueva electricidad”. Desde luego, el impacto que la IA va a tener en todos los sectores de actividad de nuestra sociedad va a ser comparable (si no mayor) que el que tuvo la electricidad en la segunda revolución industrial. Y la percepción de la tecnología en aquel momento era comparable a cierta ‘tecnofobia’ o ‘tecnoescepticismo’ que estamos viendo en torno a la IA en los últimos tiempos. Aunque muchos de los grandes expertos en el campo de la IA coinciden en que nos encontramos todavía en una fase muy

