Una tecnología que facilita procesos en numerosos sectores

{ Este modelo de producción desempeña un papel clave en la transición ecológica a nivel europeo

Los beneficios de la fabricación aditiva están revolucionando un sector que cuenta en Euskadi con diversos exponentes.

Médico, aeroespacial, defensa, automoción, energía, bienes de consumo, la electrónica, la química o la farmacéutica son algunos de los ámbitos en los que la fabricación avanzada permite una producción más eficaz, eficiente y sostenible.

La fabricación aditiva se ha consolidado como una tecnología facilitadora clave durante la última década, transformando radicalmente los procesos de producción en una amplia gama de sectores como el médico, el aeroespacial, la defensa, el utillaje, la automoción, la movilidad, la energía, los bienes de consumo, la electrónica, los semiconductores, las infraestructuras, la química o la farmacéutica, entre otros ámbitos.

Tanto es así que la fabricación avanzada permite la producción de componentes más complejos, personalizados y eficientes, utilizando aproximadamente un 50% menos de material y en un menor tiempo de producción. Facilita la fabricación de piezas de repuesto bajo demanda, mejora los procesos de fundición y moldeo por inyección, impulsa la transición energética y refuerza la resiliencia de la cadena de suministro mediante la producción local. Así, no es de extrañar que durante el último año la fabricación avanzada haya sido fundamental a la hora de reforzar el posicionamiento de empresas vascas, como es el caso de Madit, Mausa. Samylabs, Indart3D u Optimus 3D, lo que consolida un sector con mayor futuro.

Igualmente, y entre otros beneficios, la fabricación aditiva desempeña un papel fundamental en la transición ecológica -menor consumo de combustible y una utilización más eficiente de los materiales-, facilita la producción localizada bajo demanda, lo que reduce las necesidades de transporte y las emisiones de carbono asociadas, y ofrece mayores facilidades para la reparación de productos, ayuda a conservar recursos, alarga la vida útil de los mismos y promueve un ecosistema de fabricación más sostenible. Por último, puede integrarse con otras tecnologías estratégicas como la inteligencia artificial, la robótica y los dispositivos del IoT para lograr un mayor nivel de precisión, repetibilidad, eficiencia y velocidad.

En cuanto a las aplicaciones de la fabricación aditiva, Addimat, el clúster que las agrupa, recoge diferentes casos de éxito firmados por las empresas vascas. Es el caso del quemador de hidrógeno fabricado por Samylabs; las piezas in vitro de pruebas endotraqueales de Bexen Medical y Mausa 3D, que logran fabricar componentes sanitarios duraderos y estéticamente refinados con un plazo de entrega de tan solo 96 horas; los raíles ferroviario optimizados con tecnología WAAM de Optimus 3D, que reduce el tiempo de producción a seis semanas, en lugar de los 9-12 meses habituales o el prototipo de bicicleta impresa en 3D diseñado y fabricado por Berria Bikes y Mausa 3D. Son solo algunos de los ejemplos de los que es capaz la industria aditiva vasca. 

De la misma forma, Etxatar ha desarrollado un proyecto de automoción para manufacturar componentes para la reducción del desgaste de los discos de freno, mientras que Novaindef ha explorado en la fabricación de componentes aeronáuticos mediante una iniciativa que cumple con los exigentes estándares de certificación exigidos por la ESA, la NASA y la Fuerza Aérea y Espacial Española, recortando hasta las 72 horas los tiempos de producción.

Más noticias de Actividad empresarial / Enpresa jarduera