"Talentos múltiples para innovar"
Fernando Sierra, director de Euskalit
- Fernando Sierra (Guía de la Innovación 2025)
- 15-Enero-2026
Fernando Sierra, director de Euskalit.
En 1983 Howard Gardner publicó Frames of Mind: The Theory of Multiple Intelligences, donde planteaba que la inteligencia no era una capacidad única y general, sino un conjunto de habilidades distintas que cada persona poseía en diferentes grados y, por tanto, que había inteligencias múltiples que podían diferenciarse como inteligencia lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, etc. Este enfoque sacudió especialmente el ámbito educativo, pues apuntaba a la necesidad de promover métodos de enseñanza más adaptados a las capacidades individuales de cada persona para estimular esos tipos de inteligencia. Esta teoría ha tenido muchas críticas que cuestionaban una falta de evidencia científica sólida y se señalaba que lo que Gardner denominaba inteligencias podría considerarse más bien habilidades o talentos.
Dejo para el debate de los especialistas lo apropiado de la teoría de las inteligencias múltiples, pero creo que nos movemos en un terreno más comúnmente aceptado cuando hablamos de la existencia de talentos múltiples.
Cada cierto tiempo, las empresas, las universidades o las escuelas de negocio “quemamos” un término por el uso indiscriminado del mismo. Uno de los últimos es el de Talento. En los últimos cinco o diez años no hay conferencia, programa o informe que no haga referencia a la necesidad de atraer y fidelizar el talento. En muchas ocasiones se utiliza como simple sinónimo de personal cualificado con conocimiento específico (lo que antes era el mapa de conocimiento en algunas empresas ahora se denomina mapa de talento) cuando realmente el talento es mucho más y no es tan fácil de medir. El conocimiento se aprende, pero el talento se descubre, se potencia y se perfecciona.
Sabemos que la innovación no descansa en un modelo lineal que se inicie en el ámbito científico, se desarrolle en las empresas y termine en el mercado. La innovación se produce en entornos (cada vez más dispersos) donde múltiples agentes interactúan en diferentes momentos, con bucles de retroalimentación entre los mismos hasta que ese “cambio significativo” (como nuevo producto, servicio, modelo de negocio, cambio organizativo, etc.) se produce y muestra su aportación diferencial. Y a la ciencia, la tecnología, las instituciones y reglamentaciones se une la resolución creativa de problemas, la generación de ideas originales, la mejora continua de los procesos, el pensamiento lógico, la empatía interpersonal, la capacidad de liderar equipos, las habilidades comunicativas o el talento visual para diseñar soluciones atractivas.
La innovación florece cuando se reconoce, integra y potencia el talento en todas sus formas, y en muchas ocasiones estamos despilfarrando talento, talento femenino, talento senior, talento joven, talento inmigrante o talento de personas con discapacidad. Y no nos podemos permitir ese lujo. Nuestra principal materia prima para innovar, tanto en su formato más incremental como en su formato más disruptivo, necesita que identifiquemos mejor el talento en nuestras organizaciones y en nuestra sociedad, lo atendamos y ayudemos a que se desarrolle a su máxima capacidad posible y lo orientemos para que contribuya y potencie la innovación en busca de un mayor bienestar como sociedad.

