Inflación y autonomía energética lideran las preocupaciones estratégicas en Euskadi para 2026

El 70% de los economistas vascos prevé subidas moderadas de precios en 2026

Presentación de las preocupaciones de los economistas vascos en el actual contexto internacional. Foto: Colegio Vasco de Economistas

La percepción de los economistas sobre su situación económica personal es, en términos generales, de estabilidad. En torno al 54% considera que se mantiene igual que el año anterior, mientras que un 28% percibe una ligera mejora. No obstante, se aprecian diferencias relevantes por perfil: los hombres se muestran más optimistas que las mujeres y las personas mayores de 45 años destacan por una mayor percepción de estabilidad.

Las expectativas a futuro refuerzan esta lectura. El 55,6% considera que su situación económica personal se mantendrá igual en 2026. Destaca especialmente el mayor optimismo entre las personas menores de 30 años, de las cuales un 52,7% confía en mejorar su situación durante el próximo año.

En relación con la situación económica del País Vasco, un 28,5% de las personas encuestadas considera que la situación ha mejorado, mientras que un 39,7% cree que ha empeorado y un 31,8% la percibe como similar a la del año anterior. Al profundizar en las perspectivas para 2026, se observa un mayor grado de pesimismo entre los hombres. Por territorios históricos, las percepciones más negativas se concentran en Álava (53,8%) y Gipuzkoa (50,1%), muy por encima de Bizkaia (38,5%).

En conjunto, la encuesta refleja una diversidad de opiniones sobre la evolución económica de Euskadi en 2026. Casi un 22% de las y los economistas considera que la economía mejorará ligeramente, un 43,6% anticipa un empeoramiento y un 34% cree que se mantendrá estable, evidenciando una clara diversidad en las percepciones económicas del colectivo.

El análisis cualitativo posterior refuerza esta percepción. Los economistas vascos anticipan un 2026 marcado por la incertidumbre, con un aumento del pesimismo respecto a la economía y el empleo. El focus group realizado aporta una lectura especialmente relevante: existe una confianza relativamente alta en la situación personal que contrasta con una valoración más negativa del entorno económico general. Aunque la coyuntura en Euskadi genera preocupación, la mayoría  de las personas participantes considera que su situación individual se mantendrá estable o incluso mejorará, especialmente entre las personas desempleadas y las menores de 30 años.

En relación con el desempleo, no se observa un consenso claro. Un 36,3% considera que la tasa de paro permanecerá estable, un 26% cree que disminuirá ligeramente y un 33,4% anticipa un aumento moderado; solo un 4,3% prevé un incremento significativo. Las mujeres, en mayor medida que los hombres (40,5% frente a 33,9%), consideran que la situación se mantendrá estable. En este ámbito se detecta una clara disociación entre la percepción de la situación individual y la de otros colectivos, especialmente aquellos con menor nivel formativo o cualificación, percibidos como más vulnerables ante el desempleo.

Respecto a la capacidad de ahorro, el 72,7% de las personas encuestadas considera que podrá ahorrar en 2026, con un ligero mayor optimismo entre los hombres (74,9%) que entre las mujeres (69,4%).

Entre los factores que más afectan a la competitividad de la economía vasca destacan los costes salariales, el precio de la energía y la presión fiscal, que se consolida como una preocupación creciente respecto a años anteriores. Con respecto a estos factores, las mujeres dan más importancia a los problemas relacionados con la financiación, mientras que los grupos de menor edad otorgan más relevancia a la formación y a la I+D+i.

Preocupaciones ante el contexto internacional

La inflación, el incremento de precios y el coste de la vida se consolidan como la principal preocupación de las y los economistas vascos ante el contexto internacional, con un 22,68% de las respuestas. La presión sobre los precios sigue siendo el eje central de las inquietudes económicas, en Bizkaia y Álava.

En segundo lugar, destaca la autonomía europea en industria y energía, que alcanza el 19,48%, situándose incluso por encima de la inflación entre las personas encuestadas en Gipuzkoa.

El siguiente bloque de prioridades lo conforman el impulso de la economía y la creación de empleo (14,89%) y la digitalización de la economía y la sociedad (11,99%), ámbitos clave para la competitividad y la adaptación al nuevo contexto productivo.

Por último, el gasto en defensa y seguridad en la Unión Europea (9,59%) adquiere relevancia en sectores estratégicos como la industria y el sector bancario. Con menor peso global, pero presentes, se sitúan el refuerzo de la salud pública y las pensiones (6,49%) y la lucha contra el cambio climático (5,59%), especialmente significativas en la Administración Pública.

Evolución de los precios en Euskadi en 2026

La mayoría de las personas encuestadas considera que los precios subirán ligeramente durante 2026 (70,1%), mientras que un 25,1% espera un incremento significativo. Muy pocas personas anticipan que los precios se mantendrán estables o bajarán, lo que refleja una percepción general de aumento de precios sin extremos.

Por género, los hombres son más optimistas: el 77,1% prevé una subida moderada y solo el 17,2% espera un aumento fuerte. Entre las mujeres, la expectativa es algo más desfavorable: seis de cada diez anticipan un incremento moderado, mientras que más de un tercio (35,3%) teme que los precios se disparen.

 Posición de Euskadi ante el incremento del gasto en industria y otros medios para la defensa y seguridad en Europa

La encuesta revela un doble mandato estratégico claro. Por un lado, la opción más respaldada (37,4%) apuesta por priorizar la inversión en innovación, energía y digitalización, vinculada a un modelo económico sostenible y resiliente. Por otro, un 36,5% de las personas encuestadas considera clave alinearse con la estrategia europea, fortaleciendo la industria vinculada a defensa, ciberseguridad y tecnologías duales. Como opción menor, un 26% propone equilibrar el impulso industrial con políticas sociales y medioambientales.

Estas preferencias presentan matices sociodemográficos. Los hombres se inclinan en mayor medida por el alineamiento europeo (40,1%), mientras que las mujeres priorizan la inversión en innovación y transición energética (38,8%). Por edad, las personas menores de 30 años muestran una apuesta clara por la inversión (74,1%), mientras que en los grupos de mayor edad las preferencias se distribuyen de forma más equilibrada.

Medidas más relevantes para reforzar la autonomía energética e industrial de Euskadi

Las y los economistas muestran una preferencia clara por soluciones estructurales. La opción más destacada es invertir en infraestructuras sostenibles (redes inteligentes y almacenamiento), con cerca del
40% de las respuestas. Le siguen energías renovables y transición verde (23%) y conexiones energéticas y apoyos a sectores estratégicos (18%). Otras medidas, como eficiencia energética y capacitación técnica, tienen menor peso.

Se observan diferencias por perfil. Las mujeres refuerzan la apuesta por las infraestructuras sostenibles (44%), mientras que los hombres otorgan mayor peso a las conexiones energéticas (23%). Por edad, las personas menores de 30 años priorizan con mayor intensidad las renovables y la transición verde (40%), mientras que los mayores de 45 años vuelven a situar las infraestructuras como opción principal.

Impacto de la digitalización y la IA sobre el empleo en 2026

La percepción sobre el impacto de la digitalización y la inteligencia artificial en el empleo está dividida. El 40,1% de las y los economistas espera un efecto equilibrado, mientras que un 37,4% anticipa pérdida neta de puestos de trabajo y un 22,5% confía en un saldo positivo.

Los menores de 30 años son los más pesimistas, con más de la mitad anticipando destrucción de empleo, mientras que las personas mayores de 60 muestran mayor confianza en la estabilidad. Entre las personas desempleadas, más del 50% prevé pérdida neta de empleo, aunque un tercio espera nuevas oportunidades.

Informe: Ekonometro 2025

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