Las instituciones públicas tenemos la tendencia de reivindicar la innovación como valor necesario para el desarrollo de nuestra sociedad. Sin embargo, no pueden limitarse a ser financiadoras públicas del ecosistema de innovación. Sin menguar en esa labor –que resulta vital– desde la administración tenemos el deber de entrar en procesos de innovación política de fondo que conviertan a nuestras instituciones en agentes que respondan a nuestra sociedad y nuestro mundo actual, tan cambiante, incierto, complejo e interdependiente. Necesitamos transformar las instituciones públicas para que lo público se erija en palanca real de cambio y mejor
En el ámbito ferial, al igual que en otros muchos, la innovación en los próximos años va a estar muy ligada al potencial de la conectividad, que nos va a dar acceso a multitud de datos en tiempo real. Sabremos cómo se produce el movimiento de los visitantes en nuestras instalaciones, su perfil, sus preferencias… Podremos poner a disposición de organizadores y expositores información muy valiosa que les permitirá adecuar su oferta a los gustos y necesidades del visitante. Este acceso a una cada vez mayor cantidad de información y la capacidad de analizarla para tomar decisiones nos sitúa ante un contexto en el que la flexibilidad y la antici

