“La nueva coyuntura geopolítica mundial tras la guerra contra Irán: consecuencias para la economía vasca”
Ricardo Bustillo Mesanza, profesor de Economía, Universidad del País Vasco EHU
- Ricardo Bustillo Mesanza
- 01-Abril-2026
Ricardo Bustillo Mesanza, profesor de Economía, Universidad del País Vasco EHU.
La inestabilidad geopolítica internacional inducida por la guerra de Israel y EE.UU. contra Irán podría adelantar la conclusión del ciclo expansivo post-Covid19, tal y como muestra el reciente desplome generalizado de las cotizaciones bursátiles tras el alza del precio del petróleo. Si bien la Unión Europea había logrado compensar, al menos psicológicamente, el efecto negativo del arancel Trump con la firma de los acuerdos de libre comercio con India y Mercosur, la previsión de que el conflicto se prolongue durante los próximos meses hace pensar en un riesgo claro de estanflación, una vez que el alza del coste de la energía se haya trasladado a todos los sectores productivos. En el caso de la economía española, la amenaza de embargo comercial de EE.UU. es mucho más perjudicial que un arancel del 15%, dado ya que en teoría impediría cualquier venta en Norteamérica de empresas españolas.
En consecuencia, en este caso en referencia a la economía vasca, las previsiones de crecimiento del PIB en torno al 2% pronosticadas para 2026 parecen excesivamente optimistas, por una serie de razones que vamos a enumerar. En primer lugar, la expansión reciente está casi exclusivamente basada en el consumo privado y la inversión, los que más sufrirán el posible ‘shock’ de oferta desencadenado por el alza de precios de la energía. A esto habría que añadir las dificultades de suministro causadas por el cierre del estrecho de Ormuz, además de los problemas de ventas de las 42 empresas vascas en los países del Consejo de Cooperación del Golfo, las cuales acumulan un 3,8% (unos 1.130 millones de euros) sobre las exportaciones totales. Adicionalmente, la industria vasca va a sufrir con más crudeza el encarecimiento de la energía, que redundará en un estancamiento o reducción de la producción industrial para 2026. Por último, el potencial embargo a las exportaciones vascas en Estados Unidos generaría importantes pérdidas, habida cuenta de que a pesar del arancel 2025, las exportaciones de Euskadi al país norteamericano han continuado acumulando un 5% de las exportaciones totales.
Aunque la economía vasca ha mantenido un crecimiento en torno al 2,5% en 2025, el sector exterior comenzó a mostrar debilidad desde 2024, ya que las exportaciones han acumulado un descenso del 8% a lo largo de los dos últimos ejercicios, lastradas por el estancamiento económico de nuestros principales socios comerciales en la Unión Europea, Francia y Alemania. Si bien se vislumbra cierta ralentización en la actividad económica, como adelanta el descenso del 2,3% en el Índice de Producción Industrial vasco de 2025, todavía persisten dudas en torno a si será un aterrizaje suave, o por el contrario se experimentará un hundimiento repentino de la actividad causado por las tensiones internacionales recientes. Ésta segunda posibilidad debería alertar a las autoridades públicas, quienes deben arbitrar las clásicas medidas de apoyo a la industria como los ERTE, avales o acciones de sostenimiento del empleo. Inicialmente, la respuesta institucional ha sido la esperada, con la convocatoria del “grupo para la defensa industrial”, aunque se percibe cierta falta de coordinación interinstitucional, necesaria para afrontar crisis internacionales. Se ha de resaltar al respecto que el riesgo de shock de oferta por el encarecimiento de la energía genera un mayor perjuicio macroeconómico, pues la inflación obligaría al Banco Central Europeo a aplicar una política monetaria contractiva de inmediato.
En cuanto a las recomendaciones para las empresas exportadoras que planeen entregas en EE.UU. o los países del Consejo de Cooperación del Golfo, a partir de ahora será conveniente dotarse de seguros por impago que cubran en la medida de lo posible los riesgos políticos, dada la situación de incertidumbre que se está viviendo. La potencial interrupción del acceso a suministros procedentes de Asia (cierre del estrecho de Ormuz) sugiere redundar en una mayor regionalización de la cadena de valor del producto.
En conclusión, las previsiones optimistas de crecimiento para 2026 se ven claramente amenazadas por un ‘status quo’ global, donde las reglas y compromisos mutuos han cedido terreno frente al recurso a la unilateralidad estratégica.

