“Euskadi ante el reto climático: más circularidad para menos emisiones”
Olga Martín, directora general de Aclima
- Olga Martín (Cuaderno Sostenibilidad 2026)
- 01-Abril-2026
Olga Martín, directora general de Aclima.
La Comisión Europea adoptará este año, previsiblemente, la nueva Circular Economy Act, con el objetivo de crear un mercado único de materias primas secundarias, aumentar la disponibilidad de materiales reciclados de alta calidad y estimular su demanda en la Unión Europea. La ambición es clara: duplicar la tasa de uso circular de materiales hasta el 24% en 2030. No hablamos solo de residuos; hablamos de política industrial y de mitigación climática.
En paralelo, a nivel estatal se ha aprobado el II Plan de Acción de Economía Circular 2024-2026, con más de 100 medidas y una inversión cercana a 1.900 millones de euros hasta 2030. Ecodiseño, durabilidad, eficiencia en el uso de recursos y nuevos modelos de consumo configuran un marco regulatorio y financiero que aporta certidumbre a las empresas. La circularidad deja de ser una opción reputacional para convertirse en un vector estratégico de competitividad y descarbonización.
La evidencia científica refuerza esta dirección. Un reciente informe publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente concluye que la economía circular podría reducir de media hasta un 33% las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Las medidas aplicadas tras el uso de los productos —reciclaje y recogida separada— presentan potenciales de reducción superiores al 60%. Además, conviene recordar que la extracción y el procesamiento de materias primas representan en torno al 55% de las emisiones globales: actuar sobre los flujos materiales es actuar sobre el clima.
En Euskadi, los datos avalan el impacto de esta transición. Según el Inventario de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero de 2024, la CAV ha reducido sus emisiones un 38% respecto a 2005, con descensos especialmente significativos en gestión de residuos (-57%), energía (-56%), agricultura (-51%) e industria (-50%). La economía circular no es un discurso aspiracional; es una palanca real de mitigación y modernización industrial.
Si Europa aspira a reducir un 90% sus emisiones en 2040 y alcanzar la neutralidad climática en 2050, la circularidad debe escalar con rapidez. Para Euskadi, esto representa una oportunidad estratégica: consolidar un sector ambiental innovador, fortalecer la resiliencia de nuestras cadenas de suministro y posicionar a nuestra industria en la vanguardia de la transición ecológica. La economía circular no es solo una agenda ambiental; es una agenda de competitividad, empleo y futuro.
