Los centenarios del nacimiento de Chillida y Néstor Basterretxea, el anuncio de que Miren Arzalluz tomará el relevo a Juan Ignacio Vidarte al frente del Museo Guggenheim Bilbao… 2024 ha sido un año de nombres propios para la cultura. Y las principales pinacotecas vascas siguen con un excelente nivel de visitantes, unas cifras ligeramente ensombrecidas por el forzado retraso en las obras de ampliación del Museo de Bellas Artes de Bilbao, como consecuencia de la entrada en concurso de acreedores de una de las subcontratas que ejecutaba las obras de la cubierta superior. E l pasado 2024 ha sido un año de celebración y de nombres propios. El de
Las tecnologías disruptivas también han llegado al arte, convirtiéndose en la paleta y el lienzo de un grupo ya importante de artistas. La inteligencia artificial, la realidad aumentada, la realidad virtual, el ‘blockchain’ y la impresión 3D están modificando la manera en que el arte se crea, se experimenta y se distribuye. La frontera entre lo físico y lo digital se ha desdibujado y ha dado lugar a nuevas formas de expresión, coleccionismo y participación del público. Buenos ejemplos de ellos son las muestras con tecnología cuántica que se exponen actualmente en Hibridalab y Tabakalera. En el marco de su décimo aniversario y del Año Interna

