"Un PCTI 2030 para responder a los retos de un mundo en transformación"

Juan Ignacio Pérez Iglesias, consejero de Ciencia, Universidades e Innovación del Gobierno vasco

Juan Ignacio Pérez Iglesias, consejero de Ciencia, Universidades e Innovación del Gobierno vasco.

El mundo, tal y como lo conocíamos hace cinco años, ha desaparecido. En su lugar ha surgido uno nuevo y extraño. A ciertos efectos y salvando las distancias temporales, es como si a finales de 2019 nos hubiésemos ido a la cama en un mundo y, unos años después, hayamos despertado en uno desconocido.

En el invierno de 2020 una pandemia alteró nuestras vidas. Nos obligó a enfrentarnos a algo de cuya posible llegada habíamos sido advertidos pero que, hasta aparecer, preferimos ignorar. El peligro de una pandemia de efectos devastadores se materializó con un protagonista desconocido, el virus SARS Cov2. Además de hacernos conscientes de nuestra vulnerabilidad, la pandemia ha tenido efectos de gran calado en nuestras sociedades.

La ciencia y la tecnología dieron muestras fehacientes de su potencial. El desarrollo en unos pocos meses de las vacunas basadas en ARN-m fue uno de esos raros “momentos estelares de la humanidad”. Pero, paradójicamente, ese mismo éxito vino acompañado por una fuerte reacción en contra y la proliferación de posverdades y hechos alternativos. En paralelo, quizás también como consecuencia parcial de la crisis pandémica y algunos de sus efectos colaterales, los populismos, sobre todo de extrema derecha, avanzan en casi todos los países occidentales, y ponen en peligro sus sistemas democráticos.

Hemos asistido a la agresión rusa a Ucrania y, como efecto derivado, a la amenaza al conjunto de Europa, que vuelve a vivir la experiencia de una guerra en su suelo. El alejamiento progresivo de los EE.UU. del resto de Occidente añade incertidumbre y una sensación de peligro mayor. Los EE.UU. no se han limitado a alejarse del resto de Occidente en asuntos de defensa. La vuelta de Trump a la Casa Blanca ha alterado las reglas de juego del comercio internacional. Los aranceles a un amplio catálogo de productos provenientes de prácticamente todos los países del mundo han puesto freno o, incluso, revertido parcialmente la globalización.

A todo esto, se suma la pujanza industrial china que, en lo que llevamos de década, ha experimentado una ganancia de competitividad industrial que constituye una amenaza existencial para la industria europea o, al menos, para algunos de sus sectores más relevantes y emblemáticos. China, además, también ha ensanchado su base científica. Hoy es una potencia de primer orden y cada año que pasa aumenta su fortaleza. En contraste, las autoridades estadounidenses no dejan de socavar su tejido académico y su excelencia científica.

En esta secuencia de novedades radicales, no podemos dejar de lado el gran desarrollo que ha experimentado la Inteligencia Artificial. Además de los Modelos de Lenguaje Grandes y sus desarrollos y derivados, los sistemas de aprendizaje profundo están revolucionando amplios sectores de la ciencia, la tecnología, la medicina y la industria. Nada de esto era evidente justo antes de la pandemia. Hoy son una realidad de consecuencias difíciles de calibrar.

Hace cinco años, cuando se elaboró el PCTI2030, nada de esto había ocurrido; solo teníamos algunos indicios de lo que estaba por venir.

En otro orden de cosas, nos encontramos en Europa en plena transición de RIS3 a RIS4. El IX Programa Marco (IX PM) se dirige a su final y ya están dibujadas las líneas maestras del X PM, con novedades de interés. Así, el Pilar 2 del X Programa Marco (X PM), centrado en la competitividad, incorpora un nuevo bloque denominado “Sociedad”. Este bloque está diseñado para abordar los grandes retos sociales a nivel mundial, alineándose con las misiones de la Unión Europea y el mecanismo de la Nueva Bauhaus Europea. 

En esencia, se trata de un apartado que pretende dar respuesta a desafíos sociales desde una perspectiva innovadora, promoviendo proyectos y políticas que contribuyan al bienestar social, la sostenibilidad y la transformación de los entornos urbanos y rurales en consonancia con los valores europeos de sostenibilidad, inclusión y estética.

Aunque desde el punto de vista presupuestario sea un aspecto menor, por su significado, no lo es tanto. No cabe fiar el progreso a sus aspectos tecnocientíficos solamente. La inclusión de ese bloque es un paso pequeño, pero significativo, hacia una consideración del desarrollo en el que el bienestar de las personas y la búsqueda del bien común se constituyen también en materias susceptibles de innovación para avanzar hacia sociedades más resilientes e inclusivas.

Otra novedad significativa es la importancia que se concede en el X PM al tercer pilar, el de la Innovación. La Comisión Europea, en respuesta a la ventaja que han alcanzado los EE.UU. y China, ha decidido apostar por promover o facilitar innovaciones transformadoras. Y lo ha hecho manifestando su intención de dirigir un volumen muy grande de recursos con ese objeto.

Todos esos factores han aconsejado una reformulación profunda del Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación (PCTI) 2030. Para esa reformulación hemos tenido en cuenta las nuevas circunstancias y sus posibles consecuencias para Euskadi. Y hemos concedido una relevancia especial a la dirección que parece seguirá la política europea de ciencia, tecnología e innovación.

“Para la reformulación del Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación (PCTI) 2030 hemos tenido en cuenta las nuevas circunstancias y sus posibles consecuencias para Euskadi. Y hemos concedido una relevancia especial a la dirección que parece seguirá la política europea de ciencia, tecnología e innovación”

Por otro lado, el Departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad ha elaborado y puesto en marcha el Plan de Industria Euskadi 2030. Tendría poco sentido, por ello, que los sectores considerados estratégicos en el citado plan careciesen de respaldo en términos de innovación tecnocientífica. Así pues, en la reformulación del PCTI 2030, se han incluido previsiones específicas en materia industrial.

El PCTI 2030, reformulado y abierto a aportaciones hasta el 23 de diciembre, incorpora importantes novedades. Por un lado, en su estructura. A la presentación de los antecedentes y su contexto, le sigue en el plan el Pilar I, el dedicado al impulso de la ciencia excelente, poniendo especial énfasis en la estrategia IKUR, una estrategia que busca generar impacto económico y social a partir de ciencia de vanguardia en ciertas áreas muy bien definidas: Inteligencia Artificial y Supercomputación, Ciencia y Tecnologías Cuánticas, Bio y Neurociencias, y Neutriónica. 

Deteniéndonos un momento en este primer pilar, puede ser oportuno poner un ejemplo que ilustre el trabajo que se realiza en cada ámbito. Hace aproximadamente un lustro se empezó a gestar una estrategia –IKUR– cuyo propósito, formulado de forma explícita, es hacer ciencia excelente que genere impacto social. En otras palabras, se trata de una estrategia para promover la innovación de base científica. Y se escogieron cuatro áreas, una de las cuales –BasQ– se dedicó al desarrollo de tecnologías cuánticas. 

La estrategia BasQ no surgió del vacío. Lo hizo en un contexto de madurez científica de los grupos de investigación en física cuántica y áreas afines. Esta es una de esas raras ocasiones en las que confluyen dos corrientes. Una va de abajo a arriba; es la que conforman los grupos de investigación que nutren la componente científica de la estrategia. La otra es la que surge arriba y fluye hacia abajo; es la que impulsan las principales instituciones del país, el Gobierno Vasco, a través del Departamento de Ciencia, Universidades e Innovación, y las Diputaciones Forales, a través de sus departamentos de promoción económica e innovación.  

La confluencia de las dos corrientes tiene el potencial suficiente como para impulsar una dinámica de colaboración público-privada en la que el ordenador cuántico IBM Quantum System Two es la gran infraestructura que da soporte a la estrategia. El System Two, junto con los Acuerdos de Investigación Conjunta entre IBM Research y BasQ, conforman el andamiaje sobre la que se ha erigido. En esta dinámica de colaboración público-privada es esencial la contribución de las diputaciones forales, al promover incubadoras de start-ups QT y apoyar económicamente programas de innovación en empresas que son usuarias potenciales del ordenador cuántico.

Hecho este paréntesis y volviendo al hilo, el segundo Pilar está dedicado a la Competitividad y Liderazgo Industrial. En este, el protagonismo corresponde a los sectores tecnológicos correspondientes a las categorías Irabazi (sectores tractores) y Hazi (sectores emergentes). Ambas categorías son susceptibles de beneficiarse de la creación de nuevo conocimiento y su aplicación industrial, pero las áreas industriales concernidas son distintas y, muy probablemente, el tipo de innovaciones también lo son.

“ Una sección dedicada a la Comunidad contempla las actuaciones que, en materia de innovación, nos proponemos impulsar para fortalecerel espíritu comunitario y conseguir un desarrollo más inclusivo  y una sociedad más cohesionada y mayor bienestar, que es, en definitiva, nuestro objetivo último ”

En el tercer Pilar –Innovación– se han incluido los Faros de Innovación, las estrategias básicas que pretende impulsar el Gobierno Vasco en el futuro inmediato en esta materia. Pretendemos responder a los retos que presentan las tres transiciones en que estamos inmersos: tecnológico-digital, energético-ambiental y sanitaria y sociodemográfica. Los faros involucran a todos los departamentos del Gobierno Vasco que hacen políticas de innovación y cuentan con partidas del Fondo de Innovación. Y nos proponemos que guíen a todos los agentes de la Red Vasca de Ciencia, Tecnología e Innovación a la hora de establecer sus prioridades y estrategias para los próximos años. Por todo ello, los Faros articulan la estructura y objetivos del PCTI 2030 reformulado.

Por último –last but not least– una sección dedicada a la Comunidad contempla las actuaciones que, en materia de innovación, nos proponemos impulsar para fortalecer el espíritu comunitario y conseguir un desarrollo más inclusivo y una sociedad más cohesionada y mayor bienestar, que es, en definitiva, nuestro objetivo último.

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