"Apostar por la innovación sin miedos ni etiquetas"

Javier Mata, director general de Bultz-lan

Javier Mata, director general de Bultz-lan.

Empiezo mencionando el dicho “hacer de la necesidad virtud” y lo vinculo a la situación de las empresas frente a la innovación.
La innovación es una necesidad latente en la actualidad en las entidades y empresas para avanzar y sobrevivir en un mundo cada vez más globalizado, con una clientela o personas usuarias más exigentes, y una situación económica en que los costes están al alza. No existe la posibilidad de no innovar puesto que si no se hace se hará muy difícil competir en los mercados actuales.
Uniendo estas dos cuestiones las empresas tenemos que apostar por la innovación sin miedos ni etiquetas, en cualquier tipo de empresa o entidad, independientemente del sector o tamaño, aunque pueda ser un proceso complejo para generar mayores oportunidades en nuestro futuro.
Dentro de la necesidad de innovación existente las microempresas en 2025 se han centrado en la digitalización inteligente y la automatización de procesos con IA generativa, la adopción de tecnologías sostenibles para reducir costos y mejorar la imagen de marca, y las colaboraciones estratégicas para ampliar el alcance. La mejora de la eficiencia, la sostenibilidad y la personalización de la experiencia del cliente son los principales impulsores, lo que lleva a un aumento en la innovación de productos, servicios y procesos.
Sin embargo, todavía en muchos casos a veces hay cierto miedo a innovar y al efecto que a futuro generará este tipo de innovaciones en el empleo y otras cuestiones de las empresas en relación con las personas, tanto internas como externas.
Ha sido habitual en la historia que cualquier cambio producido por una innovación se producirán cambios en los trabajos o procesos, pero no tienen que ser negativos sus efectos en el empleo o la relación entre personas.
La clave tiene que estar en el enfoque y que empresas y entidades de pequeño tamaño podrán posiblemente desarrollar servicios y/o productos con el mismo personal o más, pero bien en mayor número, de mayor calidad, menor plazo, etc. Cuestión que hasta ahora dependía de capital humano e indirectamente de capital económico para contratarlo.
En los servicios que prestamos nos encontramos en muchos momentos con dos planteamientos diferentes por las microempresas. Mientras algunas ven una amenaza en esta situación de “innovación obligada” y creen que acabará dificultando su futuro. Normalmente esta perspectiva coincide con una visión de que hace falta muchos medios y dinero para innovar y que destruirá empleo. 
Por otro lado, están los que desde el principio ven una oportunidad para competir más cerca de las grandes. Es verdad que el capital del que se disponga puede acelerar proceso de innovación sobre todo si se necesitan inversión económica pero también lo es que, aunque más lento determinadas cuestiones sobre IA y otros temas de digitalización son cada vez más de costes asumibles por cualquiera y de acceso universal. Esta democratización se tiene que aprovechar como una ventaja competitiva que beneficie en la entidad y ayude a consolidar e incluso crear empleo de la mano del crecimiento de la empresa.
Hay que recordar que las tecnologías como la Inteligencia Artificial son medios que tenemos que utilizar, pero sin perder el servicio o la atención al cliente, que no se deben delegar en ella, por lo que si basamos parte de nuestra propuesta de valor en esta parte del proceso podemos ser diferenciales y mantener el valor de las personas combinándolo con innovaciones que hagan mejorar la situación de nuestros equipos, la de nuestra clientela y por tanto la de nuestras entidades y empresas.

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