El mundo, tal y como lo conocíamos hace cinco años, ha desaparecido. En su lugar ha surgido uno nuevo y extraño. A ciertos efectos y salvando las distancias temporales, es como si a finales de 2019 nos hubiésemos ido a la cama en un mundo y, unos años después, hayamos despertado en uno desconocido. En el invierno de 2020 una pandemia alteró nuestras vidas. Nos obligó a enfrentarnos a algo de cuya posible llegada habíamos sido advertidos pero que, hasta aparecer, preferimos ignorar. El peligro de una pandemia de efectos devastadores se materializó con un protagonista desconocido, el virus SARS Cov2. Además de hacernos conscientes de nuestra v

.gif)