El Banco Central Europeo, en una decisión no esperada por su intensidad, ha incrementado el precio del dinero en un 0,75%, la mayor subida de la historia del euro, hasta el 1,25%, y no descarta nuevas alzas. El objetivo: parar una inflación desbocada en Europa, que, a diferencia de otras ocasiones, se ha disparado por una combinación de factores. Fundamentalmente, por el incremento de los precios de la energía, materias primas y alimentos, iniciado tras la pandemia y acelerado con la invasión de Ucrania. Una inflación que viene de la oferta y no de la demanda, y que se acompaña de un euro más débil frente al dólar. Una decisión arriesgada del BCE ya que en un escenario de enfriamiento de la economía, un dinero más caro va a meter velocidad a la desaceleración. Pero en la sede de Fráncfort han debido pensar que es mejor actuar contra la inflación que ser precavidos. Hay quien dice que esto no va a tener mucho recorrido porque, aunque se reduzcan la demanda agregada y las presiones inflacionistas, no servirá para controlar la escalada de precios. Lo único que podría acabar con las presiones coyunturales en los precios energéticos es una solución a la invasión rusa de Ucrania. Esperemos que el BCE haya acertado con el cóctel de medidas y no se haya pasado de frenada, porque de lo contrario podríamos entrar en un escenario recesivo, con una inflación persistente; la temida estanflación.
Noticias más vistas
- 01El Gobierno vasco eleva sus previsiones económicas y prevé que Euskadi crezca un 2,2% en 2026 y un 1,9% en 2027
- 02El País Vasco apuesta por ganar escala empresarial, atraer talento y reforzar la innovación para sostener su competitividad
- 03Mondragon Unibertsitatea y Egibide firman un acuerdo de colaboración para el desarrollo conjunto de actividad formativa en Vitoria-Gasteiz
- 04Museun Cemento Rezola muestra una nueva mirada del movimiento arquitectónico brutalista en su nueva exposición
- 05Las empresas de Bizkaia mantienen la actividad y el empleo, y siguen invirtiendo, pero afrontan el cierre de año con una creciente presión sobre su rentabilidad y productividad

