Teresa Ribera defiende el modelo europeo, pero pide generar riqueza para afrontar sus desafíos

Teresa Ribera, durante su intervención en los cursos de verano de EHU en el Palacio de Miramar donostiarra. Foto: UIK

En el año en el que se celebra el 40 aniversario de la entrada de España en la Unión Europea, el Palacio Miramar de Donostia se volvió a convertir en el foro en el que destacadas voces del europeísmo analizaron los desafíos que enfrenta la UE en la actualidad. Si el año pasado fue Joaquín Almunia -presente este también como espectador- quien ofreció su valioso testimonio, este 2026 la principal protagonista de la sexta edición del curso de verano de EHU, ‘Los retos actuales de la Unión Europea’, organizado por la Academia de Práctica Jurídica Europea, fue Teresa Ribera. La vicepresidenta ejecutiva primera para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea defendió a Europa como “el espacio en el que mejor se vive en el mundo”, pero, a su vez, recalcó las amenazas que se ciernen sobre el proyecto europeo y la “necesidad de defenderlo y seguir construyéndolo para afrontar los desafíos que tenemos por delante”. 
Transición verde, porque sin sostenibilidad no hay crecimiento; autonomía estratégica y digital; economía y democracia y política exterior, viendo que el orden basado en reglas surgido tras la II Guerra Mundial se desmorona, fueron los ejes sobre los que Martín Martínez, miembro del Servicio Jurídico de la Comisión, presentó el curso. Pilares sobre los que tanto Ribera como Fernando Sampedro Marcos, secretario de Estado para la UE, que intervino tras la vicepresidenta, ofrecieron su visión. 

La vicepresidenta europea censura el retraso en electrificación: “Europa no puede ser competitiva si su energía es fundamentalmente importada”

Ambos coincidieron en que se trata de preservar lo que hace de Europa un lugar único. “Necesitamos más Europa, más integración, más multilateralismo”, señaló Sampedro, que tiene claro que “los valores que nos definen como europeos están siendo cuestionados desde dentro y desde fuera” y que Europa debe “replantearse respuestas que daba por instauradas”. Rivera, en ese sentido, puso el acento en la “necesidad de generar riqueza” para mantener el modelo en el que los europeos se reconocen. Un modelo que “encuentra el equilibrio entre una economía de mercado abierta y un alto nivel de vida comprometido con el uso de los recursos”. 
Elevar la competitividad 
La competitividad, palabra tan manida de un tiempo a esta parte, máxime desde la publicación de los informes Draghi y Letta, tiene la llave de esa generación de riqueza. En no pocos frentes. “Europa no puede ser competitiva si la energía, fundamentalmente, es importada”, dijo Rivera en alusión a los niveles de electrificación. “En 2030 deberíamos estar en un 32% de consumo final, pero desde 2015 estamos estancados en el 23%”, citó. 
La exministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España, como experta en la materia, también vinculó la competitividad a la realidad climática que vivimos y la transición verde. “La competitividad está vinculada al uso de las tecnologías limpias combinado con el despliegue digital”, señaló, antes de incluir la variable de la seguridad en la ecuación. A su juicio, “seguridad también es estar preparados para una realidad climática diferente, una dimensión climática que, unida al buen uso de los recursos y la eficiencia competitiva, forma parte de la misma cara de la moneda que une competitividad y seguridad”. 
Un escenario, en opinión de Ribera, en el que “tenemos herramientas”, pero en el que hay que profundizar en la más potente, un mercado interior donde “las fragmentaciones impiden la escala que haga atractivas las inversiones en ámbitos como el mercado de capitales, la integración de sistemas energéticos o las telecomunicaciones”. 

Puesta al día con el lehendakari

Ribera aprovechó su visita a Euskadi para mantener una breve reunión con el lehendakari en la que se pusieron al día en torno a las diferentes iniciativas vascas en el ámbito comunitario. Además, visitó el proyecto de recuperación de humedales en Plaiaundi, financiado parcialmente por Life, uno de los programas comunitarios más icónicos de protección y restauración de la biodiversidad.

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