"Faros y guías para situar, alumbrar y advertir"
Roberto Urkitza, consejero delegado-director de Estrategia Empresarial
- Roberto Urkitza (Guía de la Innovación 2025)
- 16-Diciembre-2025
Roberto Urkitza, consejero delegado-director de Estrategia Empresarial
La pasada edición de la Guía de la Innovación la prologaba apuntando que el contexto internacional comenzaba a complicarse. La presidencia norteamericana de Donald Trump estaba introduciendo cambios importantes en las relaciones comerciales y la globalización. Y desde Europa, los informes de Letta y Draghi advertían de que el viejo continente corría el riesgo de diluirse en un mundo con el eje en el Pacífico. Y en estos doce meses, las cosas no han hecho sino acelerarse.
Es cierto que nuestra posición de partida es bastante aceptable, aunque aún lejos de los líderes europeos. La inversión en I+D en 2024 ha alcanzado los 2.114,2 millones de euros de inversión en actividades de investigación y desarrollo, lo que supone un 2,15% del PIB. Con una importante participación de las empresas, ya que el 76,5% del gasto en I+D interna fue ejecutado por el sector empresarial. Asimismo, Euskadi se consolida a la altura de los países innovadores fuertes, según el Panel de Indicadores de Innovación (EIS) 2025. Al mismo tiempo, se materializa el compromiso de incrementar un 6% las partidas presupuestarias públicas dedicadas a I+D+i y la participación de empresas y centros tecnológicos en numerosos proyectos consigue atraer recursos de programas internacionales. Y hemos sido capaces de conseguir que el único ordenador cuántico IBM System Two que hay en Europa se instale en Donostia. Pero también se mantienen debilidades: conseguir que cada vez haya más pymes que hagan innovación de forma sistemática e incrementar el número de patentes, por ejemplo.
Por ello, es destacable que en este ejercicio se hayan activado los instrumentos y estrategias que hagan realidad el objetivo prioritario de hacer de Euskadi un polo de innovación europeo, contribuyendo al crecimiento económico y al bienestar. Se aprobó antes del verano el Plan de Industria y sus proyectos transformadores, que quieren innovar en ‘cómo hacer’, de forma que respondan a la nueva complejidad que caracteriza los procesos de transformación industrial, impulsando la innovación sistémica, promoviendo la I+D+i, la digitalización y la descarbonización. El Plan contempla una dotación pública de 3.900 millones de euros, que aspira a traccionar 12.000 millones en inversión privada, movilizando un total de 15.900 millones de euros público-privados a lo largo de esta legislatura. Esto supone un incremento del 50% en los recursos públicos destinados al impulso del tejido industrial vasco, porque no hay desarrollo industrial sin capitalización tecnológica.
Además, se ha puesto en marcha el plan de inversiones Eraldatuz 2030 para vehiculizar los 1.000 millones de euros de la Alianza Financiera Vasca hacia la transformación económica estructural de Euskadi, traccionando otros 3.000 millones de la iniciativa privada.
Y otra pieza más del puzle es la reciente reformulación del PCTI 2030 que, manteniendo los objetivos de impulsar la ciencia de excelencia y el liderazgo industrial e innovador, se adapta para responder a los profundos cambios científicos, tecnológicos, sociales y geopolíticos acaecidos en los últimos años. Con la novedad de incorporar al mismo las ciencias sociales, las humanidades y el euskera.
En este contexto, se presentaron también los Faros de Innovación para dar respuesta a los retos que plantean las tres grandes transiciones en las que Euskadi está inmersa: la tecnológico-digital, la energético-ambiental y la sociodemográfica y sanitaria. El propósito es afrontar estas transiciones mediante conocimiento avanzado e innovación para transformar los desafíos en oportunidades y generar impacto económico o social a corto y medio plazo. Los Faros de Innovación describen las prioridades y señas de identidad en materia de innovación, con el fin de otorgar coherencia al conjunto de políticas en este ámbito. Se constituyen así en los elementos referenciales de la política de innovación. Financiados desde el Fondo de Innovación, los nueve faros orientarán la política científica y de innovación vasca.
El faro es una buena metáfora de la apuesta por la I+D+i que está haciendo Euskadi. Porque el faro, y sus sinónimos: atalaya, fanal, señal, linterna, baliza, norte o guía, ayuda y orienta en la navegación, facilita el pilotaje, advierte de los peligros y permite ver lejos. Una política, con mayúsculas, que se mantiene e intensifica y que concita una coincidencia de esfuerzos, porque los agentes socioeconómicos hemos entendido que el crecimiento económico y el bienestar solo se consiguen si se cuenta con unas altas capacidades científicas y tecnológicas.
La Guía de la Innovación de este año, en su 19ª edición, quiere también ser un pequeño faro que da cuenta de estas iniciativas y de las que se han activado desde el tejido empresarial. Tenemos una buena base de apoyo: un potente ecosistema científico-tecnológico, recursos financieros, talento y gestión avanzada y, todo ello, en un entorno favorable: el consenso social a favor de la innovación y el compromiso de país que se refuerza año a año. Ahora es el momento de activar esta base a su máxima potencia con el apoyo de las grandes estrategias.

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