Euskadi afronta una década decisiva para su futuro industrial. La creciente competencia global, la incertidumbre geopolítica, las decisiones empresariales que se toman lejos de aquí, los cierres de empresas históricas y la necesidad de reforzar nuestra autonomía productiva obligan a repensar cómo producir, cómo competir y, sobre todo, desde qué modelo hacerlo. En este escenario, la reindustrialización no puede limitarse a recuperar capacidades productivas: debe construir una industria con arraigo y con capacidad de decisión, desde la corresponsabilidad y la cooperación.Las empresas cooperativas industriales son parte esencial de esa respuesta

