“Empresas cooperativas industriales: arraigo, democracia, competitividad y futuro para la reindustrialización de Euskadi”

Rosa Lavín, presidenta de Konfekoop Confederación de Cooperativas de Euskadi 

Rosa Lavín, presidenta de Konfekoop Confederación de Cooperativas de Euskadi.

Euskadi afronta una década decisiva para su futuro industrial. La creciente competencia global, la incertidumbre geopolítica, las decisiones empresariales que se toman lejos de aquí, los cierres de empresas históricas y la necesidad de reforzar nuestra autonomía productiva obligan a repensar cómo producir, cómo competir y, sobre todo, desde qué modelo hacerlo. En este escenario, la reindustrialización no puede limitarse a recuperar capacidades productivas: debe construir una industria con arraigo y con capacidad de decisión, desde la corresponsabilidad y la cooperación.
Las empresas cooperativas industriales son parte esencial de esa respuesta. Frente a modelos empresariales en los que el empleo puede convertirse en una variable de ajuste, el cooperativismo mantiene un compromiso firme con las personas, situándolas en el centro de la toma de decisiones y del propio proyecto empresarial.
Del mismo modo, frente a dinámicas de deslocalización que debilitan el tejido productivo y social, el modelo cooperativo apuesta por el arraigo, la vinculación con el territorio y la generación de riqueza compartida. Y frente a estrategias orientadas al beneficio inmediato o a la especulación a corto plazo, las empresas cooperativas promueven proyectos empresariales basados en la igualdad, la sostenibilidad económica y la responsabilidad social, contribuyendo a construir un desarrollo más equilibrado y duradero.
Así, la soberanía industrial estratégica se ha convertido en una prioridad compartida. Fortalecer la base industrial de Euskadi, asegurar cadenas de valor sólidas y mantener los centros de decisión en el territorio son condiciones indispensables para un desarrollo económico sostenible. Las empresas cooperativas industriales aportamos un valor diferencial en este ámbito: nuestras decisiones tanto estratégicas como operativas se toman aquí, con una lógica de permanencia, reinversión y compromiso con el empleo y las comunidades locales.
Desde esta convicción, en 2025 Konfekoop —la Confederación de Cooperativas de Euskadi— ha intensificado su labor de incidencia en la política económica, fiscal e industrial. La creación de la Mesa Industrial de las Empresas Cooperativas y la incorporación de nuestra organización empresarial al Consejo Vasco de Industria responden a un objetivo claro: que el cooperativismo forme parte activa de la gobernanza del Plan de Industria – Euskadi 2030. Porque las empresas cooperativas somos un agente estratégico con experiencia, conocimiento y capacidad de aportar soluciones reales a los retos industriales del país.
Pero la aportación cooperativa va más allá de lo estrictamente económico. En un momento de profundos cambios sociales, el cooperativismo industrial demuestra que competitividad y el propósito social son compatibles y complementarios. La igualdad, la corresponsabilidad, el empleo inclusivo y la cohesión social forman parte del ADN cooperativo y se traducen en organizaciones más resilientes, innovadoras y preparadas para el futuro. Un enfoque alineado con las políticas públicas y con las expectativas de una sociedad que demanda empresas responsables y comprometidas.
La dimensión internacional refuerza este posicionamiento. La presencia activa del cooperativismo vasco en foros europeos y globales, así como la proyección de iniciativas como Asett como plataforma de acción para el progreso económico y social, sitúan a Euskadi como un referente internacional en economía social y gobernanza empresarial. 
Mirar al futuro industrial de Euskadi implica también pensar en las nuevas generaciones. La conexión entre juventud, emprendimiento y cooperativismo abre una vía sólida para garantizar el relevo generacional, atraer talento y ofrecer proyectos empresariales sólidos y con participación real.
Reindustrializar Euskadi exige visión compartida, cooperación público-privada y modelos empresariales capaces de combinar innovación, competitividad y valores. Las cooperativas industriales estamos demostrando que ese camino es posible. Desde Konfekoop, asumimos la responsabilidad de seguir impulsándolo, convencidas de que el futuro industrial del país se construye entre todas y para todas las personas.

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