El contexto económico desde la pandemia ha estado marcado por shocks de oferta persistentes como la fragmentación geoeconómica, el envejecimiento demográfico, la transición energética y la nueva ola tecnológica, que siguen condicionando la evolución global. En 2025 han continuado la reorganización de cadenas de suministro y el aumento del proteccionismo, especialmente tras los nuevos aranceles estadounidenses, lo que ha añadido volatilidad al comercio y afectado a las economías europeas más abiertas. Por su parte, Europa afronta retos estructurales que limitan su crecimiento: envejecimiento, escasez de mano de obra y un proceso de transició
Confebask prevé para 2026 un crecimiento de la economía vasca del 2,1%, aunque esta previsión está sujeta a factores de riesgo que, en función de cómo evolucionen, hacen que el crecimiento final pudiera oscilar en una horquilla entre el 1,7% y el 2,6%. En todo caso, está previsto que el crecimiento de la economía vasca se sitúe ligeramente por debajo del de la economía española, pero claramente por encima del de la zona euro. Por sectores, en 2026, la industria será de nuevo el sector menos dinámico, si bien mejorando respecto a 2025, siempre y cuando se confirme la recuperación de países como Alemania e Italia. En cuanto a la inversión, se
