Objetivo: 36.000 toneladas anuales menos al vertedero

Un nuevo decreto de escorias de incineración, publicado por el Gobierno vasco este pasado 19 de junio, permitirá a Euskadi avanzar hacia el aprovechamiento de materiales. Se trata de una normativa que entrará en vigor para evitar el envío a vertedero de 36.000 toneladas anuales. 
La apuesta vasca por la economía circular coge más fuerza con la aplicación de esta regulación, que se alinea con las prácticas más exigentes de Europa. Tal y como recalca Ihobe, a partir de este decreto, los residuos que quedan tras la incineración (escorias) podrán aprovecharse como materiales de construcción. De este modo, estos tipos de desechos dejarán automáticamente de considerarse residuos siempre que cumplan unas condiciones ambientales y técnicas estrictas (controles, análisis y usos autorizados definidos en el propio decreto). 
De esta forma, Ihobe clasifica de manera clara los beneficios de la reciente normativa: reducción del volumen de residuos enviados a vertedero, menor extracción de recursos naturales, aprovechamiento de materiales y contribución a los objetivos de reciclaje europeos.
La reutilización de estas escorias ayudará directamente a mejorar la gestión de residuos en Euskadi. Un punto de partida que abre la posibilidad al país de aumentar entre dos y cuatro puntos los niveles de reciclaje y valorización en los próximos años. Un avance que facilitará el cumplimiento de los objetivos europeos y reducirá la necesidad de recurrir al vertedero.
En palabras de Josu Bilbao, viceconsejero de Medio Ambiente del Gobierno vasco, “estamos dejando de enterrar residuos para convertirlos en recursos útiles y reducir de forma significativa el vertido’’. A su juicio, el decreto ‘‘supone un avance claro hacia el objetivo de vertido cero en Euskadi”. Esta regulación, además, refuerza la seguridad y la trazabilidad de los materiales.

El Gobierno vasco aprueba un nuevo decreto, que entra en vigor para impulsar a Euskadi en el aprovechamiento de materiales 

La reducción de vertido requiere de un proceso. En primer lugar, es necesario un tratamiento y control de las escorias, con separación de metales, trituración, maduración y clasificación, con controles ambientales y de calidad. A posteriori, tendrá que realizarse una verificación de seguridad, con límites ambientales, análisis, trazabilidad y controles continuos, garantizando que no haya riesgos para el entorno ni en la salud.
De esta manera, a estos residuos podrá otorgárseles un nuevo uso como material. Es decir, una vez tratadas, tal y como explican desde Ihobe, las escorias se podrán utilizar como áridos secundarios en obras como carreteras, construcción, rellenos u hormigones, sustituyendo, así, a materiales naturales. 
Con este decreto, Euskadi reduce su dependencia del vertedero y además logra posicionarse entre las regiones europeas más avanzadas en gestión de residuos.

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