Museun Cemento Rezola muestra una nueva mirada del movimiento arquitectónico brutalista en su nueva exposición

'Brutalismo. Hormigón, amor, odio' recorre los orígenes, la dimensión social y algunos de los grandes referentes de una arquitectura que hizo del hormigón en bruto una de sus principales señas de identidad

José María Echarri, Olatz Ocerín y Rafael Pascual, en el Museum Cemento Rezola. Foto: Museun Cemento Rezola

Museum Cemento Rezola y Heidelberg Materials han inaugurado la exposición 'Brutalismo. Hormigón, amor, odio', una muestra que invita a descubrir y, sobre todo, a mirar de otra manera uno de los movimientos arquitectónicos más reconocibles y controvertidos del siglo XX. La exposición, comisariada por la arquitecta Olatz Ocerín, podrá visitarse en el museo de Añorga hasta el 17 de septiembre de 2027.
 
El título de la muestra resume una de las particularidades del Brutalismo: su capacidad para provocar reacciones radicalmente diferentes. La dureza del hormigón, su color grisáceo, su textura rugosa y su prácticamente desnudez carente de decoración, genera una polarización dicotómica que, demasiado frecuentemente, cuestiona la necesidad de acercarse a esta arquitectura como objeto de protección patrimonial del siglo pasado. La relación de atracción y rechazo continúa vigente en nuestros días.
 
Ese debate constituye el punto de partida de una exposición especialmente vinculada con la propia identidad de Museum Cemento Rezola y de Añorga. El hormigón no es únicamente un material constructivo: forma parte del paisaje, de la historia industrial y de la memoria colectiva, y ha dado forma a edificios y espacios que hoy obligan a plantearse cómo abordar el patrimonio arquitectónico más reciente.
 
La exposición recorre los orígenes y la evolución del Brutalismo, desde el béton brut y la influencia de Le Corbusier hasta su desarrollo en la Europa de posguerra, donde el hormigón y los espacios colectivos adquirieron un papel protagonista para dar respuesta a nuevas necesidades sociales, residenciales y educativas. La Europa de posguerra se caracteriza por la falta de acero, lo que hacía que el hormigón fuera un material menos costoso. Algunos autores interpretan esta circunstancia como una de las razones que impulsaron el uso del hormigón, pero también como una metáfora que reflejaba la dureza y degradación de la vida que quedó después de la guerra: áspera, desgastada, implacable.
 
La exposición pone también el foco en la aportación de distintas arquitectas al Brutalismo, como Jane Drew, Lina Bo Bardi, Matilde Ucelay, Margarita Mendizábal, Carme Pinós o Zaha Hadid. A través de sus obras y reflexiones, la muestra recoge diferentes maneras de interpretar las posibilidades expresivas y constructivas del hormigón, desde su utilización en proyectos residenciales, educativos e industriales hasta su presencia en espacios funerarios o en edificios concebidos casi como esculturas habitables. Un recorrido que permite ampliar la mirada sobre el movimiento brutalista y visibilizar el papel desempeñado por estas arquitectas en su desarrollo y evolución.
 
El recorrido culmina con una reflexión sobre el presente y el futuro de este patrimonio. Frente a edificios que han alcanzado reconocimiento y protección, otros ejemplos relevantes han desaparecido, planteando un debate que continúa abierto: ¿demoler, proteger o nuevos usos? La exposición invita así a reflexionar sobre la conservación de la arquitectura brutalista y su adaptación a nuevos usos y necesidades.
 
El Brutalismo sale del museo el 24 de octubre
 
La reflexión planteada en la exposición se trasladará también al territorio. El sábado 24 de octubre, de 10:00 a 13:00 horas, Museum Cemento Rezola organizará un Recorrido Brutalista por Donostialdea, en el marco de las Jornadas Europeas del Patrimonio.
 
El itinerario permitirá acercarse a diferentes ejemplos de esta arquitectura, como el Colegio El Carmelo, el Polideportivo Paco Yoldi, el barrio de Bera-Bera y la Escuela Náutico Pesquera Blas de Lezo. Estará guiado por Olatz Ocerín, arquitecta y comisaria de la exposición, y Jon Eguizurain, arquitecto y doctorando de la EHU. La actividad tiene un precio de 10 euros y requiere inscripción previa.
 
El objetivo es extender el discurso de la exposición más allá de las paredes del museo y acercarlo a edificios que forman parte del paisaje cotidiano de Donostialdea, invitando a la ciudadanía a detenerse ante ellos y preguntarse por su valor, su historia y su futuro.
 
Tres conferencias para profundizar en el debate
 
La programación vinculada a 'Brutalismo. Hormigón, amor, odio' se completará con un ciclo de tres conferencias que permitirá profundizar desde diferentes perspectivas en la arquitectura brutalista, su patrimonio y los debates contemporáneos relacionados con su conservación y transformación. El jueves 10 de diciembre, a partir de las 19:00 horas, el arquitecto Jon Eguizurain impartirá la conferencia 'Arquitecturas Brutalistas en Donostia y Pasaia'. Se proyectará Fahrenheit 451 (1966). Ya en 2027, el martes 2 de febrero, se desarrollará una conferencia a cargo de Luis Vallet de Montano, arquitecto entre la tradición y la modernidad, y Fernando García Nieto, historiador del Arte. Finalmente, el jueves 8 de abril, la arquitecta Olatz Ocerin hablará sobre 'El Euro-Kursaal brutalista de Margarita Mendizábal'.

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