BBVA Research prevé que el País Vasco sea la tercera comunidad con mayor crecimiento del PIB per cápita entre 2019 y 2027
- Estrategia Empresarial
- 15-Julio-2026
Rafael Domenech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research; Marta Alonso, directora Territorial Norte en BBVA; y Elena López, directora Regional Norte en BBVA. Foto: BBVA
El servicio de estudios de BBVA estima que el incremento del PIB del País Vasco alcance el 1,9% en 2026, significativamente por encima del resto de la Eurozona, aunque por debajo del previsto para el conjunto de España (2,4%). La mejora del empleo, la fortaleza del consumo privado y el dinamismo de la inversión habrían apoyado la actividad. Hacia delante, BBVA Research prevé que el PIB del País Vasco aumente un 2,4% en 2027. El PIB per cápita podría situarse 10 puntos por encima del nivel de 2019, siendo la tercera región con mayor avance, tras Galicia y Castilla y León. De cumplirse estas previsiones, en 2027 el PIB regional superaría en 13,2 puntos el nivel de 2019. Además, la tasa de paro podría reducirse hasta el 6,8% de media en 2027 y se podrían crear en torno a 30.000 nuevos empleos entre 2025 y 2027.
Según el informe ‘Situación País Vasco 2026’ de BBVA Research, presentado por Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research, y por Marta Alonso, directora de la territorial Norte de BBVA en España, la economía regional mantiene un crecimiento sólido, impulsado por el aumento del empleo, el buen comportamiento del consumo privado y la fortaleza de la inversión. Hacia delante, las interrupciones en las cadenas de suministro y el encarecimiento de la energía y de otros insumos clave podrían afectar a la producción industrial y a las exportaciones en el corto plazo. No obstante, la progresiva resolución de estos problemas, junto con la inercia positiva del empleo, el buen tono del consumo y de la inversión, y una política fiscal aún expansiva, continuarán sosteniendo el crecimiento.
El avance de la afiliación en el País Vasco se ha acelerado durante los últimos trimestres, apoyado principalmente en la fortaleza de las áreas urbanas de Vitoria-Gasteiz y Bilbao, además de las zonas no urbanas. Por sectores, los servicios públicos, las actividades profesionales, la hostelería y la construcción explicaron cerca del 90% del incremento de la afiliación en 2025. En el segundo trimestre, la afiliación aumentó un 0,5% trimestral, aunque el crecimiento interanual del empleo continúa situándose en torno a la mitad del registrado en el conjunto de España.
En cuanto a la demanda interna, el consumo de los hogares en el País Vasco continúa mostrando fortaleza. El gasto presencial realizado por clientes de BBVA y con tarjetas de otras entidades nacionales y extranjeras registrado en TPV de BBVA en el País Vasco creció un 14,0% en 2024 y se moderó hasta un todavía dinámico 7,2% en 2025. Durante el primer semestre de 2026, el gasto siguió aumentando en torno a un 7% interanual, con mayores avances en sectores que dependen más de los hogares vascos, como grandes superficies, bares y restaurantes o vehículos, mientras que se observaron caídas en electrónica, transporte y alojamiento.
Con respecto al turismo, el gasto con tarjetas extranjeras en TPV de BBVA en el País Vasco repuntó un 6,5% interanual durante el primer semestre de 2026, después de haberse estancado en 2025 y tras el fuerte crecimiento registrado en 2024. Por su parte, las pernoctaciones de viajeros extranjeros aumentaron un 5,0% durante los primeros cinco meses del año, por encima del avance del 3,3% observado en el conjunto de España.
Un crecimiento sólido en un entorno de mayor incertidumbre
Entre los factores que apoyarán el crecimiento en 2026 y 2027 destaca el dinamismo de la demanda interna. El crecimiento del empleo, el aumento de la renta disponible y la mejora de la riqueza inmobiliaria seguirán sosteniendo el consumo privado, aunque con una moderación gradual. El aumento de los salarios por encima de la inflación también está permitiendo una recuperación de la renta real de las familias.
Asimismo, la inmigración continuará apoyando el crecimiento de la población y del empleo, compensando parcialmente las limitaciones demográficas existentes. En el País Vasco, la regularización de trabajadores extranjeros podría afectar a alrededor de 7.000 personas.
La demanda residencial continuará respaldada por la creación de hogares, la evolución favorable del mercado laboral y unas condiciones financieras todavía relativamente positivas. El aumento de la afiliación en la construcción apunta a una mejora de la actividad, pero la respuesta de la oferta seguirá siendo insuficiente. Los visados de vivienda de obra nueva cayeron un 21,6% en 2025 y la vivienda en ejecución podría contraerse alrededor de un 10% en
2026 y un 17% en 2027, hasta situarse cerca de las 4.000 unidades el próximo año.
La política fiscal seguirá apoyando la actividad en el corto plazo. El consumo público del Gobierno Vasco volvió a acelerarse durante el primer cuatrimestre de 2026, hasta crecer a tasas cercanas al 4% en términos reales, impulsado principalmente por el aumento de la remuneración de los asalariados y el refuerzo de las plantillas de los servicios públicos.
Por último, el incremento del gasto en defensa supone una oportunidad especialmente relevante para la industria vasca. Hasta un 18,1% de las empresas de la región desarrolla actividades directa o indirectamente relacionadas con sectores que podrían verse favorecidos por este aumento, el porcentaje más elevado entre las comunidades autónomas. La industria metalúrgica, la fabricación de maquinaria y determinados servicios vinculados a las infraestructuras parten de una posición particularmente favorable.
Perspectivas positivas, pero con retos estructurales
Aunque el País Vasco mantiene una senda de crecimiento sólido, la incertidumbre del contexto externo introduce riesgos para los próximos trimestres. El encarecimiento de la energía y de otros insumos clave, junto con las interrupciones en las cadenas de suministro, podría frenar la actividad industrial y elevar la inflación. La economía vasca resulta especialmente expuesta a estos factores por el elevado peso de la industria y por su dependencia de los insumos energéticos.
Asimismo, el menor crecimiento europeo podría afectar al dinamismo exportador y a la producción industrial. En 2025, el Índice de Producción Industrial (IPI) cayó un 2,2% en el País Vasco, frente al crecimiento del 1,5% registrado en España. Durante el primer semestre de 2026, la producción industrial vasca moderó su descenso hasta el 1,0% interanual. El repunte de la energía y la mejora de los bienes intermedios no fueron suficientes para compensar la debilidad de la producción de bienes de equipo y de consumo.
La escasez de mano de obra también podría limitar el avance en determinados sectores. El porcentaje de vacantes sin cubrir en el País Vasco se mantiene en niveles elevados, aunque en línea con el promedio nacional.
A estos retos se suma la necesidad de seguir incrementando la productividad. Aunque el PIB por hora trabajada se sitúa en niveles elevados en comparación con el conjunto nacional, su avance desde 2019 ha sido moderado. Además, la productividad de algunos servicios, como información y comunicaciones y las actividades profesionales, técnicas y administrativas, permanece por debajo de la observada en el total de la economía regional y en las regiones líderes. Esto puede limitar el crecimiento de las exportaciones de servicios no turísticos y el avance del PIB per cápita a medio plazo.
Por otro lado, la actividad constructora no será suficiente para satisfacer la demanda acumulada de vivienda. Desde 2021, en el País Vasco se han creado alrededor de 38.000 hogares y se han construido unas 30.000 viviendas. Aunque este desequilibrio es inferior al observado en otras comunidades autónomas, la escasez de oferta y el aumento de los precios pueden dificultar el acceso a la vivienda y la atracción y retención de capital humano.
En este contexto, avanzar en productividad, reducir los cuellos de botella del mercado laboral, mejorar la disponibilidad de vivienda asequible, reforzar las infraestructuras energéticas, diversificar las exportaciones y sostener la inversión serán elementos clave para consolidar un crecimiento más equilibrado y resiliente durante los próximos años.
