“Adaptarse para avanzar”
Mikel Amundarain, director general del Ente Vasco de la Energía (EVE)
- Mikel Amundarain (Anuario 2025)
- 23-Abril-2026
Mikel Amundarain, director general del Ente Vasco de la Energía (EVE).
2025 ha sido otro año marcado por acontecimientos geoestratégicos de enorme calado que han alterado, quizá de forma definitiva, el tradicional marco de relaciones comerciales y diplomáticas, con afección directa, entre otros, al ámbito energético. Por el momento, la incertidumbre global ha llegado para quedarse.
Es un escenario que demanda una adaptación continua del presente y una preparación rigurosa para el futuro. También en el ámbito energético, que es el factor que condiciona las oportunidades y la competitividad de cualquier economía y el bienestar de su ciudadanía.
Ese es el contexto en el que se enmarcan los Proyectos Transformadores que se han puesto en marcha con el despliegue del Plan de Industria-Euskadi 2030 del Gobierno Vasco, una hoja de ruta alineada con las prioridades estratégicas europeas y que está guiada por cuatro palabras clave: innovación, descarbonización, autonomía estratégica y desburocratización. Proyectos que actúan como palancas estratégicas para impulsar, entre otros, el desarrollo de las redes, las energías renovables y la apuesta por nuevos vectores energéticos como el hidrógeno y los combustibles verdes o el CO2, que además de contribuir a la descarbonización, supone una oportunidad para el desarrollo de una nueva industria.
Las redes eléctricas son el eje vertebrador de la transición energética hacia una economía descarbonizada, así como para la transformación y desarrollo industrial. El refuerzo y modernización de las redes es también una prioridad estratégica europea que viene reclamando inversiones para alcanzar los objetivos de descarbonización fijados para 2050, promover la innovación y desarrollo industrial.
La paulatina introducción de la generación eléctrica renovable y distribuida, la electrificación de la demanda industrial, movilidad…, entre otros, así como el rol cada vez más activo y consciente de los agentes (industria, personas…) de su papel como consumidor y generador, así como una mayor digitalización, están transformando la red eléctrica tradicional en una red eléctrica más compleja descentralizada e inteligente. Y Euskadi cuenta con un tejido empresarial muy bien posicionado para hacer frente a estas nuevas necesidades con actividad en todas las fases de esta compleja cadena de valor. Así, destacaría el proyecto transformador Grid4Industry que busca favorecer que la industria vasca pueda desarrollar e implantar en las redes eléctricas nueva tecnología eléctrica de manera que se puedan erigir en protagonista de la modernización de las redes
Otro eje transformador es sin duda el desarrollo de proyectos renovables con la promoción de parque eólicos y plantas solares, un objetivo que viene a reforzar una apuesta histórica en este ámbito. Euskadi debe alcanzar mayores cotas de generación renovable como parte de su propia contribución a la lucha contra el cambio climático y situarse en niveles “homologables” a nivel europeo. Así, el Gobierno Vasco, a través del EVE, continúa trabajando en el desarrollo de nuevas instalaciones de energías renovables bajo un modelo propio, modelo EVE, basado en cuatro pilares: existencia de recurso (sol o viento suficiente), mínimo impacto ambiental, proximidad a un punto de enganche en la red eléctrica y viabilidad comercial. A lo que se añadiría la interacción con el entorno cercano a estas infraestructuras de generación mediante beneficios sociales y el pago de impuestos, tasas o cánones que corresponden. En este sentido, el 2025 ha estado marcado por el inicio de la construcción del parque eólico de la Labraza tras 20 años del último desarrollo.
Si bien tenemos que maximizar la electrificación, ésta, hoy, no es factible para dar cobertura a todas las actividades, como las denominadas ‘Hard to Abate’. Así, como tercer eje transformador podríamos mencionar los combustibles renovables. Lo que se ha venido a llamar ‘valle de descarbonización’ es una confluencia público-privada que busca crear un ecosistema que aporte valor a la industria existente, genere nueva industria asociada a los combustibles renovables sirva para atraer nuevos proyectos. El hidrógeno renovable, los combustibles sintéticos o las tecnologías de captura, almacenamiento y valorización de CO₂ se consideran a nivel europeo e internacional herramientas clave para la descarbonización de los sectores industriales de difícil mitigación.
Son todos ellos retos de largo alcance, pero cuentan no solo con el impulso decidido de las instituciones vascas, sino con un tejido empresarial implicado y una ciudadanía bien formada para encarar los nuevos desafíos.

