Un tren no empieza a circular cuando parte de una estación. Empieza mucho antes: en la ingeniería que lo diseña, en la industria que integra y fabrica sus componentes, en los sistemas que lo controlan, en la energía que lo alimenta y en quienes lo mantienen durante décadas. Lo mismo ocurre con la infraestructura sobre la que circula: vías, electrificación, señalización, comunicaciones y centros de control forman parte de un sistema industrial complejo, crítico y conectado. Durante años, Europa analizó el ferrocarril desde la movilidad y la sostenibilidad. Hoy debe hacerlo también desde la industria, la tecnología y la autonomía estratégica.
La celebración el pasado año de nuestro vigésimo aniversario nos permitió reflexionar sobre dos décadas de avances en nuestras infraestructuras y en el sistema ferroviario. Hemos vivido una transformación profunda, con un crecimiento destacado en la internacionalización de nuestras empresas y en la innovación del sector. En ese contexto, publicamos en el pasado mes de abril, un estudio de cocreación con actores clave del ecosistema ferroviario para identificar los principales desafíos y oportunidades del sector. De este ejercicio surgieron cinco ejes estratégicos: la descarbonización, la transformación digital, la competitividad industrial y

