Los arrantzales se afanan en la costera de la anchoa, con 30.485 toneladas de cuota

La anchoa en el Golfo de Bizkaia goza de buena salud, según confirman los últimos estudios de Azti. Foto: Archivo

Los puertos vascos han recuperado la actividad tras varios meses con el grueso de la flota amarrada, desde finales de 2025, tras terminar la campaña de bonito. Alrededor de medio centenar de embarcaciones cerqueras con base en Bizkaia y Gipuzkoa, a las que hay que sumar otras de Cantabria, Asturias y Galicia, se echaron a la mar a principios de marzo para la pesca de peces pelágicos como la anchoa y el verdel, especie esta última cuya pesquería se abrió en febrero.
La campaña de pesca de anchoa es uno de los pilares sobre los que se asienta la economía del sector extractivo de bajura y ocupa a las embarcaciones de cerco durante los meses de marzo, abril, mayo y junio, hasta el inicio de la campaña de atún blanco-bonito del norte. La costera de la anchoa en el Cantábrico y el Golfo de Bizkaia se inició con una cuota de 30.485 toneladas para la flota de cerco, lo que representa un aumento de 1.875 t respecto a 2025. Las previsiones para este año son positivas, habida cuenta de los excelentes resultados registrados en los dos estudios que el centro tecnológico Azti realiza anualmente, Bioman en primavera y Juvena en otoño, para evaluar la situación de la población de anchoa en el Golfo de Bizkaia. El puerto de Ondarroa comercializó las modestas primeras capturas a un precio de hasta cuatro euros/kg, que descendió hasta los 1,25-1,40 euros con las grandes descargas de pocos días después. 
Producto arraigado
La anchoa es un producto profundamente arraigado en los hogares de Euskadi, donde goza de gran popularidad. Un 75% de los vascos la consume, priorizando la calidad al precio, según la ‘Radiografía de la Anchoa’, elaborada por la firma conservera Grupo Consorcio.

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