La industria química alerta de que Euskadi puede perder inversiones estratégicas si no mejora su competitividad
Aveq-Kimika reúne a empresas, expertos e instituciones para reclamar un entorno favorable a la inversión industrial en un contexto marcado por la transición energética, el elevado coste de la energía y la creciente presión regulatoria
- Estrategia Empresarial
- 09-Junio-2026
Encuentro Empresarial 'Industria, inversión y futuro', organizado por Aveq-Kimika, junto a IMQ Prevención y Global Factor. Foto: Aveq-Kimika
La Asociación Vasca de Empresas Químicas (Aveq-Kimika) ha advertido este martes que mantener la capacidad industrial y atraer nuevas inversiones a Euskadi exigirá mejorar las condiciones de competitividad de las empresas, reducir la carga administrativa y garantizar un marco regulatorio estable.
Este ha sido uno de los principales mensajes trasladados durante el Encuentro Empresarial 'Industria, inversión y futuro', celebrado en el Palacio Euskalduna de Bilbao, organizado por Aveq-Kimika, junto a IMQ Prevención y Global Factor, y que ha reunido a representantes de la industria, la energía, la economía, la sostenibilidad y las administraciones públicas para analizar algunos de los grandes desafíos que afronta el tejido productivo vasco.
La presidenta de Aveq-Kimika, Ángela Fernández, ha señalado que la industria se encuentra en un momento decisivo. "Estamos inmersos en una transformación sin precedentes. Debemos avanzar hacia la descarbonización, digitalizar procesos, incrementar la eficiencia energética y adaptarnos a nuevas exigencias regulatorias. Todo ello requiere inversiones muy importantes y un entorno que ofrezca estabilidad y competitividad."
Fernández ha recordado que la industria química desempeña un papel esencial en la transición hacia una economía más sostenible. "Muchas de las soluciones que demanda la sociedad para afrontar el cambio climático dependen directamente de la capacidad de innovación industrial”, ha dicho. “El hidrógeno renovable, las nuevas baterías, los materiales avanzados, la economía circular o la eficiencia energética necesitan una industria fuerte y con capacidad para seguir invirtiendo”, defiende la presidenta de Aveq-Kimika.
Preocupación por la pérdida de competitividad
Durante la jornada también se han dado a conocer algunas de las principales conclusiones de la Encuesta de Coyuntura Aveq-Kimika 2026, elaborada entre empresas asociadas del País Vasco y Navarra.
El informe dibuja un escenario de prudencia. Aunque la actividad empresarial se mantiene y la mayoría de las compañías continúan desarrollando sus planes de inversión, existe una preocupación creciente por el deterioro de la competitividad industrial. El estudio señala que el principal factor para las empresas continúa siendo el incremento del coste de las materias primas, seguido del precio de la energía y de la dificultad para trasladar esos sobrecostes al mercado. De hecho, la reducción del coste energético aparece como la principal demanda institucional del sector para el 50 % de las compañías consultadas.
La necesidad de simplificar la relación entre industria y Administración fue otro de los asuntos que centró el debate. Según la encuesta, el 79,4 % de las empresas considera que la lentitud en las autorizaciones y trámites administrativos representa uno de los principales obstáculos para el desarrollo de nuevos proyectos industriales, mientras que un 44,1 % reclama una mayor estabilidad regulatoria y seguridad jurídica para afrontar inversiones a largo plazo.
Otro de los mensajes recogidos en el informe es la preocupación por la pérdida de competitividad de la industria europea. Más de la mitad de las empresas (55,9 %), considera que Europa se encuentra en una clara situación de desventaja frente a otros mercados internacionales, principalmente por los costes energéticos, la carga regulatoria y administrativa y las diferencias existentes en materia laboral y ambiental.
En cuanto a la descarbonización de las empresas del sector químico, aunque el 64,7 % de las empresas mantiene en marcha las inversiones previstas, únicamente una de cada diez está desarrollando actualmente proyectos específicos de descarbonización, debido principalmente al elevado volumen de inversión requerido y a la incertidumbre tecnológica y regulatoria que todavía acompaña a algunos de estos procesos.
Pese a este contexto, el sector mantiene una notable capacidad de resistencia. La actividad exportadora está presente en más del 80 % de las empresas, mientras que el empleo se mantiene estable en el 58,8 % de los centros y continúa creciendo en un 38,2 %, datos que evidencian el compromiso de las compañías con el mantenimiento de su actividad y su arraigo industrial.
Debate sobre el futuro industrial de Euskadi
El acto central del Encuentro Empresarial ha sido la mesa redonda '¿Merece la pena invertir (y seguir invirtiendo) en la industria de Euskadi?', moderada por el secretario general de Aveq-Kimika, Luis Blanco-Urgoiti.
En ella han participado Teresa Rasero, presidenta de Feique y presidenta de la Comisión de Industria y Transición Ecológica de CEOE, además de presidenta ejecutiva de Air Liquide España y Portugal; José Ignacio Zudaire, CEO de Petronor; Ángela Fernández, presidenta de Aveq-Kimika y CEO de Agaleus; y Kepa Solaun, CEO de Global Factor y experto internacional en economía ambiental.
Durante su intervención, Luis Blanco-Urgoiti ha explicado que la asociación ha querido impulsar este primer Encuentro Empresarial para trasladar el debate industrial a los espacios donde se toman las decisiones estratégicas. “No puede haber una Euskadi más sostenible, más innovadora y próspera sin una industria fuerte, y no puede entenderse esa industria sin la aportación estratégica del sector químico”, ha dicho.
Asimismo, el secretario general de la asociación ha añadido que la competitividad y la sostenibilidad deben avanzar de forma conjunta. "La transición industrial no puede plantearse únicamente desde la exigencia regulatoria. Debe construirse sobre proyectos técnicamente viables, económicamente sostenibles y capaces de generar riqueza, empleo y nuevas oportunidades para el territorio."
El Encuentro Empresarial Aveq-Kimika 2026 puso sobre la mesa un mensaje compartido por todos los participantes: Euskadi sigue siendo un territorio atractivo para la inversión industrial, pero mantener esa posición exigirá decisiones valientes y una mayor complicidad entre administraciones, empresas y sociedad.
A lo largo del debate, los ponentes coincidieron en que la industria afronta una transformación histórica marcada por la descarbonización, la digitalización, la autonomía estratégica europea, los cambios geopolíticos y la necesidad de reforzar la competitividad frente a otras regiones del mundo.
Ecosistema competitivo
Si Euskadi cuenta con fortalezas propias, la capacidad para atraer inversiones dependerá también del escenario internacional. Sobre esta cuestión incidió Teresa Rasero, presidenta de Feique, quien destacó que Europa ha comprendido finalmente la importancia de la autonomía estratégica y del mantenimiento de una base industrial sólida.
No obstante, advirtió de que “el tiempo para actuar es limitado”.
"No competimos con Flandes o con otras regiones europeas. Competimos con Texas, con Singapur y con aquellos territorios capaces de ofrecer condiciones atractivas para invertir", alertó.
La presidenta de Feique defendió además el papel esencial de la industria química en la transición energética y en el desarrollo de nuevas tecnologías. "La química forma parte de la solución. Está presente en prácticamente todas las cadenas de valor industriales y es imprescindible para fabricar baterías, paneles solares, palas de aerogeneradores y muchos de los productos que harán posible la descarbonización".
Por otro lado, Rasero mostró también su preocupación por el incremento constante de las obligaciones regulatorias. "El coste regulatorio ha pasado de representar aproximadamente un 4 % a situarse cerca del 13 % en apenas veinte años. Europa necesita simplificar y hacer compatibles la sostenibilidad y la competitividad".
Asimismo, reclamó que las decisiones estratégicas no se paralicen por el temor a pequeños incrementos de costes para el consumidor. "No podemos renunciar a inversiones fundamentales para el futuro industrial por evitar un impacto muy reducido en la factura doméstica".
Invertir para crecer, adaptarse y anticiparse
En el ámbito empresarial, la CEO de Agaleus y presidenta de Aveq-Kimika, Ángela Fernández, explicó que, en sectores como la gestión de residuos industriales y la economía circular, la inversión responde a una necesidad permanente de crecimiento, diversificación y adaptación.
Además, recordó que muchas empresas trabajan en actividades que sus clientes perciben únicamente como un coste operativo, lo que obliga a buscar continuamente mejoras de eficiencia. "Tenemos que invertir para crecer, para digitalizar procesos, para ganar eficiencia y también para anticiparnos a las nuevas exigencias regulatorias", afirmó.
Fernández insistió en que las empresas no solicitan una rebaja de los estándares ambientales o de seguridad. "No pedimos menos exigencia. Pedimos previsibilidad, agilidad y proporcionalidad para no perder oportunidades de inversión". En este sentido, criticó la falta de homogeneidad en la aplicación de las normas al afirmar que "es difícil competir cuando una misma regulación puede interpretarse de manera diferente según el territorio donde se aplique".
En relación con el contexto internacional, defendió que la economía circular ha dejado de ser una actividad de nicho para convertirse en un “elemento central de la estrategia empresarial”. "Las empresas ya no solo reciclan por una cuestión ambiental. Lo hacen porque reutilizar recursos y materias primas también es una decisión de competitividad", explicó.
La sostenibilidad como política industrial
Precisamente, esa transformación industrial está cada vez más vinculada a la transición energética y a las políticas climáticas. Kepa Solaun, CEO de Global Factor, explicó que la descarbonización se ha convertido en uno de los principales motores de inversión de la industria europea.
Según señaló, el creciente peso de las políticas públicas y de los nuevos instrumentos financieros vinculados al clima está condicionando de forma decisiva las estrategias empresariales. "Hoy el sector público moviliza cantidades enormes de recursos para orientar las inversiones. Las empresas no pueden actuar como llaneros solitarios; tienen que entender hacia dónde se dirigen esos flujos".
En línea con Ángela Fernández, el CEO de Global Factor alertó que existe una “auténtica sobreproducción legislativa”. “Se generan normas a gran velocidad mientras las administraciones siguen contando prácticamente con los mismos recursos para gestionarlas", explicó.
Recuperar industria para ganar autonomía
Más allá de las diferencias sectoriales, los participantes coincidieron en que las crisis internacionales han cambiado la percepción sobre la industria. La pandemia, los conflictos geopolíticos y las tensiones en las cadenas globales de suministro han evidenciado la necesidad de reforzar la autonomía industrial europea y recuperar determinadas capacidades estratégicas.
En este contexto, Euskadi dispone de una oportunidad para consolidar nuevas inversiones, siempre que sea capaz de ofrecer estabilidad, seguridad jurídica y condiciones competitivas.
Acercar la industria a la sociedad
Junto a los desafíos económicos y regulatorios, el encuentro puso sobre la mesa otro reto de largo recorrido: fortalecer el vínculo entre la industria y la ciudadanía. Ángela Fernández defendió una labor constante de divulgación y cercanía. "Tenemos que hacer pedagogía, acercar las fábricas a la sociedad y explicar que detrás de la industria hay empleo de calidad, innovación y recursos para sostener el estado del bienestar", dijo.
José Ignacio Zudaire fue más allá y recordó que los proyectos industriales compiten en un mercado global y que el rechazo social tiene “consecuencias directas”. "Los inversores internacionales no son del Athletic. Si perciben que un territorio no quiere un proyecto, simplemente invertirán en otro lugar".
Kepa Solaun planteó explorar nuevas fórmulas de participación ciudadana en proyectos energéticos, mientras que Teresa Rasero defendió que la aceptación social también pasa por generar beneficios tangibles para las comunidades donde se desarrollan estas inversiones.
Sector estratégico para Euskadi
La asociación Aveq-Kimika integra empresas cuya actividad principal es la fabricación de productos químicos, así como a organizaciones de ámbitos como la energía, el refino, la industria farmacéutica, la gestión de residuos, los materiales avanzados, los plásticos, la sostenibilidad industrial o la economía circular, cuyos procesos productivos dependen del uso seguro y eficiente de sustancias químicas.
Representa un ecosistema que agrupa a más de 120 empresas, genera más de 6.800 empleos directos, factura por encima de los 7.300 millones de euros y aporta cerca del 13 % del PIB industrial vasco, lo que nos convierte en uno de los principales motores económicos e industriales de Euskadi.
Pero su aportación va mucho más allá de las cifras. La química está presente en prácticamente todos los sectores productivos y en buena parte de las tecnologías que definirán el futuro de Europa. La fabricación de baterías, el desarrollo del hidrógeno renovable, los nuevos materiales para una movilidad más eficiente, la producción farmacéutica, el reciclaje avanzado, la valorización de residuos, el aislamiento energético de edificios o la mejora de la eficiencia industrial son solo algunos ejemplos de ámbitos en los que la innovación química resulta imprescindible.
Además, la transformación hacia una economía baja en carbono no será posible sin una industria fuerte y competitiva. La transición energética exige nuevas tecnologías, nuevos procesos industriales y una enorme capacidad de innovación. Gran parte de esas soluciones nacen y se desarrollan en empresas como las que forman parte del sector químico de Euskadi.
Las empresas del sector químico desarrollan su actividad bajo algunos de los marcos regulatorios y de seguridad más exigentes del mundo. Durante las últimas décadas, las organizaciones han realizado importantes inversiones para modernizar instalaciones, reducir emisiones, optimizar el consumo energético, reforzar la seguridad industrial y avanzar hacia modelos de producción cada vez más sostenibles y circulares.
Por último, desde Aveq-Kimika defienden que industria, sostenibilidad y competitividad deben avanzar de forma conjunta. La respuesta a muchos de los grandes desafíos de nuestro tiempo —la descarbonización, la autonomía estratégica europea, la transición energética o la economía circular— dependerá, en buena medida, de nuestra capacidad para mantener una base industrial sólida, innovadora y preparada para competir en un mercado global.

