La reciente Asamblea General de ASLE ha sido un espejo nítido para compartir nuestra realidad y, sobre todo, para proyectar nuestro futuro. Las sociedades laborales y las empresas participadas no representamos una mera anécdota en el tejido vasco; somos una fuerza económica estructural profundamente anclada al territorio. Los datos respaldan esta afirmación: mientras el tamaño medio de las empresas vascas ronda las seis personas trabajadoras, nuestras organizaciones asociadas alcanzan una media de 20. Esta notable dimensión supera con creces los marcos de referencia español y europeo, algo que se complementa con una aportación media al capita
ASLE apuesta por la innovación de su modelo, así como por la creación de instrumentos e incentivos que faciliten la transmisión de empresas en favor de las personas trabajadoras como retos prioritarios para el 2024.Año a año celebramos la Asamblea General con las empresas asociadas y el resto de los amigos y amigas de las Sociedades Laborales y Participadas. La de este año es la cuadragésima segunda y aunque la dinámica es similar a las anteriores, creo que es un momento imprescindible para conocer en mayor profundidad qué es lo que hace una organización representativa como ASLE para defender los intereses, necesidades y expectativas del cole

